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                                                                                                                René Sánchez García

Desde tiempos remotos han existido dos tipos de conocimiento. Uno que es llamado empírico, que se caracteriza por contener una serie de verdades o supuestos no comprobables, y que carecen de fundamentos lógicos o metodológicos para su explicación. Por lo regular estos conocimientos nacen de observaciones o de prácticas rudimentarias o espontáneas que no tienen seguimiento alguno. El otro conocimiento es el científico, que, aunque nace de la observación, se hacen registros minuciosos del fenómeno y se someten a procedimientos metodológicos, que van desde una simple idea hasta convertirse en una teoría, que puede en casi todos los casos ser cancelada o modificada debido a la aparición de nuevos conocimientos más sólidos.

Históricamente, el concepto de ciencia ha evolucionado desde la edad antigua hasta la modernidad actual. Infinidad de pensadores, autores e investigadores han resaltado su importancia desde diferentes matices, pero siempre con el único objetivo: aportar al mundo una verdad comprobada que sirva para explicar situaciones físicas o sociales que brinden mejorar la vida de los seres humanos en un lugar o tiempo determinado. Así por el ejemplo en la época de los griegos, Aristóteles, quien concebía a la ciencia como conocimiento de las causas, dijo: “La ciencia es conocimiento demostrativo que explica las causas y principios de los fenómenos”.

En la época medieval Roger Bacon, que veía a la ciencia como conocimiento experimental, mencionó que: “La ciencia debe basarse en la experiencia, la observación y la experimentación para conocer la realidad”. Ya en lo que se conoce como época moderna, Francis Bacon, quien se le ubica dentro de la corriente empírico-inductiva, aclaró: “La ciencia se basa en la observación, la experimentación y la inducción para descubrir leyes generales”. En cambio, Augusto Comte, que se le ubica dentro de la ciencia positivista, alguna vez afirmó: “La ciencia es conocimiento basado en hechos observables y leyes verificables”.

Ya entrada la época contemporánea Karl Popper, quien veía a la ciencia como falsación, escribió lo siguiente: “La ciencia es un sistema de hipótesis que deben poder refutarse mediante la experiencia”. En cambio, Thomas Kuhn, que veía todo conocimiento como paradigma, expresó: “La ciencia progresa mediante paradigmas y revoluciones científicas”. Otro científico llamado Imre Lakatos, que consideró a la ciencia como un programa de investigación permanente, dijo: “La ciencia progresa mediante programas de investigación que compiten entre sí”.

Finalmente, Mario Bunge, que mencionó a la ciencia como un conocimiento racional y sistemático, consideró que “La ciencia es conocimiento racional sistemático, verificable y falible”.

sagare32@outlook.com