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La otra versión:

René Sanchez García

No cabe la menor duda, nosotros los humanos no aprendemos de la historia. En estos últimos días de la semana la atención pública ha estado centrada en la situación que se vive en el norte del Estado de Veracruz, específicamente en la ciudad de Poza Rica, así como en los municipios aledaños, donde corre el río Cazones, mismo que se viene nutriendo de las zonas montañosas del Estado de Hidalgo, así como de los almacenamientos del agua en algunas presas cercanas.

La verdad sea dicha, los medios informativos como siempre, más que informar con veracidad, se han dedicado a alarmar local y nacionalmente a las personas, lo que contribuye a crear no sólo desinformación, sino mucha angustia y caos. Por ejemplo, se menciona que Poza Rica se encuentra bajo el agua, totalmente inundado, incomunicado por todas las rutas, con centenares de desaparecidos y fallecidos y que son los pobladores los únicos que se han dedicado a ayudar en las labores de rescate y limpieza.

Dije que no aprendemos de la historia, porque la gente que nació y vive en Poza Rica no recuerda las inundaciones del río Cazones de los años de 1950 y 1999 que cobraron muchas vidas, tampoco el hecho que ha habido varias explosiones debido al manejo, almacenamiento y producción de derivados del petróleo desde los inicios del siglo pasado. Ahora, el pasado viernes les vuelve a sorprender otro desbordamiento. De nada sirvieron las redes sociales donde se informaba, desde días anteriores, del crecimiento de dicho río. Tampoco se hizo caso de los comunicados de la radio y televisión del Servicio Meteorológico Nacional.

El asunto fue que desde las quince horas de dicho viernes se notaba ya en algunas calles el correr de agua en aumento y la lluvia constante que no cesaba. Fue hasta más tarde en que la gente, sólo la gente que habita cerca del cauce del río Cazones (no toda la ciudad de Poza Rica, aclaro) que le entró la desesperación, recogió sus cosas y salió sin rumbo a las calles para salvarse junto con sus familiares y algunos animalitos. Dicen, cuentan y comentan que las personas de Protección Civil del H. Ayuntamiento brillaron por su ausencia, fueron varios los lancheros quienes brindaron primeramente el servicio de auxilio a la población.

Claro que duelen las pérdidas humanas y de animalitos, igual todos los objetos materiales perdidos que en un segundo se convirtieron en inservibles, el dolor de las familias por su gente desaparecida, por la destrucción total o parcial de sus viviendas. Los sonidos de las alarmas temprano al día siguiente de nada sirvieron, aunque hay que reconocer que muchos trabajadores de Pemex y de la CFE en esa noche trágica, cerraron válvulas y la energía eléctrica, exponiendo sus vidas. Esa acción es digna de admirarse pues salvaron a toda la ciudad de explosiones de gases peligrosos y cortos circuitos con graves daños.

El sábado al mediodía llegaron elementos de la Marina y del Ejercito, quienes de inmediato se incorporaron a la labor de rescate y limpieza, junto con cientos de ciudadanos. Igual llegó la Gobernadora y la Presidenta, a quienes, según noticias alarmistas, no les fue muy bien que digamos. Igual llegaron víveres o despensas y mucha agua embotellada, sin faltar los servicios de auxilio médico. Mientras esto sucedía, igual cientos de personas se dedicaban a saquear centros comerciales, quienes, en lugar de robarse alimentos para sobrevivir, les fueron a las motocicletas, celulares, llantas, acumuladores, pantallas y una que otra botella de licor y chelitas, según fotografías subidas a las redes informativas.

Ya es lunes cuando esto escribo y poco a poco se está llegando a la normalidad o tranquilidad emocional, falta ahora la lucha personal por seguir viviendo. En todo el país se han instalado centro de acopio de alimentos y otros enseres indispensables y están poco a poco llegando por vía aérea, pues los caminos y las carreteras aún no se abren del todo. Pero como en todos los lugares del mundo, hay gente buena y desinteresada que ayuda y pronto este caos parcial quedará nuevamente en las memorias y servirá para estar preparados con ágiles protocolos de prevención y seguridad. No imitemos a Salinas Pliego (el de TV Asco y Elektra) quien se burló antier del desastre en Poza Rica. Paisanos de Coatepec: no los dejemos solos, ¡tendámoslos nuestras manos!

sagare32@outlook.com