CASA AMARILLA “RAÍCES DE CAFETO”

Por Rafael Rojas Colorado
Caminar por las calles de Coatepec siempre ofrece alguna sorpresa, en Pedro Jiménez del campillo, muy cerca de Bancomer, me llamó la atención unas una exposición. Pregunté y, amablemente, Dora Baizabal Sánchez me contestó que el proyecto se llama Casa Amarilla “Raíces de cafeto”.
La grabadora de mi celular fue acunando sus palabras al respecto. Las raíces perdidas en el campo tienden a podrirse o a servir de leña, pero al conservarlas se les da una nueva oportunidad de ser útiles, prolongando a través de la artesanía y el mismo arte a brindar su compañía; por ejemplo, conservarlas en la estancia de la casa, junto a la cafetera o la terraza, colocarles alguna orquídea o flor distinta como adorno, u de otra forma, es una manera de seguir vivas y acercar, con su presencia al espíritu humano, el aroma del campo, la tierra húmeda o de los mismos frutos cerezas cuando sostuvieron los tallos que hicieron florecer a las matas de café.
La raíz de las fincas de Casa Amarilla, predio que se localiza cerca de la carretera que conduce a las trancas, son los abuelos: Enrique Baizabal y Lucino Sánchez, siempre con amor cultivando la tierra, sembrando y levantado la cosecha, este legado de amor se lo heredaron a sus descendientes, Nicolás Baizabal Castro y Dora Sánchez Villalobos. Don Nicolas, con las enseñanzas y ejemplos de su padre, depositó en el café profunda dedicación logrando obtener un pequeño beneficio de café; cuando el auge de este fruto a mediados del siglo XX era muy generoso, compitiendo con grandes cafetaleros de la región coatepecana, como los Monge, Segovia, Garrido, entre otros más.

Los años transcurren y se requiere de que otra generación continúe con el mismo ímpetu esa actividad que inviste a la familia, siendo las hijas e hijo de don Nicolás, quienes siguen cultivando y procesando el café a pesar de que todas ellas son profesionistas y han profesado sus conocimientos académicos en otros centros de trabajo. Pero el amor a la finca, a la tierra lo tienen adherido al alma, a ese ejemplo que les dejó su progenitor. El café es un legado familiar y desean con el ejemplo de su trabajo, que se sigue cultivando y reverdeciendo la finca y no dar paso a la mancha urbana, que le ha robado a Coatepec, su color verde.
El café lo venden en la región, entregan en la Misión, pero, además, vienen clientes de otros puntos del país y se llevan a sus lugares de origen para consumirlo o obsequiarlo a sus amistades; es así como el café de Casa Amarilla, lo conocen en Baja California, Coatzacoalcos, Villahermosa, Tabasco y Cancún, entre otras entidades del país.
En la exposición de raíces, se ve una colección de 21 carteles dibujados por artistas del pincel, y la idea nació en Culturas Populares, donde trabajó Dora Baizabal. Ella tuvo esa idea ya que radicaba en México e invitaba a los artistas a venir a respirar el café y estar en contacto con la tierra y el vergel que es Coatepec. De esa manera sus creaciones artísticas, llevaran el alma del campo y el cafeto al lienzo. Dora conserva su pequeña colección y la exhibe al lado de las raíces, donde se puede apreciar una despulpadora de un disco, perteneció a su papá, bases de máquinas antiguas de coser, piedras que también fueron de su papá y las ocupan de base para las raíces, se ven costales, café en costal de yute, un mortero y otras curiosidades relacionadas con el café.
Solo el amor al trabajo y al campo le brinda la última oportunidad al cafeto de seguir siendo útil y de vivir a lado de quienes aman la huerta. Visiten esta exposición hasta el 10 de mayo y llévense la Raíz de su preferencia. Felicidades familia Baizabal-Sánchez,