Cumpliendo todos con una “manda”
René Sánchez García
En la página 90 del más reciente número de la Revista de la Universidad de México (junio de 2016) aparece un muy jocoso relato del escritor mexicano Ignacio Solares, con el título de “Un poema a la Virgen en Diorama de la Cultura”. Se trata, palabras más, palabras menos, de una experiencia vivida de cuando dirigía dicha sección cultural del periódico Excélsior, en los tiempos de Julio Sherer García. Lapso histórico (1968-1976) en que este diario de circulación nacional, se convirtió junto con Revista de Revistas a cargo de Vicente Leñero, no sólo en uno de los medios informativos más importantes del país, sino el único con la mayor y mejor imparcialidad, veracidad y expresión libre denunciante, ante la situación social de esos años.
Pues bien, Solares nos menciona que un buen día, una señora cincuentona en años y demasiado angustiada, llegó hasta su oficina, suplicándole publicaran en ese suplemento cultural a su cargo, una especie de poema dedicado a la Virgen del Tepeyac. Era una especie de agradecimiento a la madre de todos los mexicanos, por favores recibidos y relacionados con la salud de su infante y que la señora en cuestión deseaba se publicara a fin de cumplir con dicho juramento realizado al momento del nacimiento de su hijo. Por lo relatado, tanto por Sherer como por Solares, no fue de su agrado el contenido de dicho escrito, pues rompía con la línea trazada en torno a sus escritores nacionales y extranjeros de primer orden que colaboraban con ensayos, entrevistas, artículos y reseñas. Asunto anterior y ante la súplica de la angustiada, tuvieron ambos que diseñar una buena estrategia para deshacerse de dicha mujer.
Solares, nacido en Ciudad Juárez y egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, quien ha escrito Delirium Tremens, La noche de Ángeles, Madero, el otro, Palabras reencontradas, El gran elector, entre otras, prosigue mencionando, que finalmente ambos coincidieron en publicar el supuesto poema. Llamaron al linotipista en turno y le pidieron imprimiera en una sola hoja el texto dedicado a la Virgen morena y minutos más tarde se la entregaron a la sufrida mujer. Esa única hoja la colocaron dentro de la sección cultural de ese domingo, haciendo feliz y para siempre a la madre. Como vemos se trató de una trampa de tipo piadosa. Julio Sherer reconoció que dicha trampa se la hicieron a la Virgen y no a la afligida señora que con esto cumplía su manda.
Dejo a los lectores leer cada uno de los diálogos que hacen de este relato una pieza interesante y que nos hace recordar parte del ambiente de aquel Excélsior, quien hace precisamente 40 años sufrió el más grande atentado que se conoce en contra de la libertad de expresión en México.