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Agencia Reforma

Monterrey, NL 3 mayo 2026.- Trabajadores de la construcción celebrarán el Día de la Santa Cruz, una tradición que fue adaptada y mantenida con viva en todo el País.

Aunque la actividad en la obra suele ser constante, en estas fechas las labores se relajan para dar paso a la convivencia entre cuadrillas.

Las tradicionales taquizas o las carnes asadas ponen el ambiente durante el festejo, que mezcla tradición, compañerismo y fe.

El origen de esta celebración se remonta al Siglo IV, dentro de la tradición católica, cuando se atribuye a la emperatriz Elena el hallazgo de la cruz en la que habría sido crucificado Jesús.

A partir de este hecho, se estableció el 3 de mayo como fecha simbólica, ya que se le vincula con el inicio la construcción de un templo dedicado a la Santa Cruz.

Los españoles trajeron la celebración a territorio mexicano durante la Colonia y los trabajadores de la construcción adoptaron la cruz como símbolo de protección y para augurar prosperidad en las labores.

Desde entonces, es común que en las obras se realicen actos religiosos como misas o danzas tradicionales, además de la colocación de cruces elaboradas con madera o varilla en las partes más altas de las edificaciones, como una forma de pedir resguardo ante los riesgos del oficio.

En algunos casos, estas cruces son adornadas con flores, ya sean naturales o de papel, lo que refuerza el carácter festivo de la jornada.

Este año, el día conmemorativo coincide con domingo, cuando no suele haber trabajos en las obras, más que en algunas construcciones requieren trabajos de manera permanente.

Por eso, algunos festejarán el Día de la Santa Cruz hasta mañana, cuando regresen a sus actividades habituales.

En 2025, la edad promedio de los trabajadores de la construcción en México se ubicó en 40.3 años, de acuerdo con información de Data México, tendencia que se replica en estados industriales como Nuevo León.

El jueves pasado, Rodrigo Garza Tijerina, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, recordó que no puede haber metas de entrega de obras por encima de la seguridad de los trabajadores, ante la urgencia de terminar algunos proyectos antes del inicio del Mundial de Futbol, el próximo 11 de junio, evento del que Nuevo León será sede de cuatro partidos.

‘Es un día para respetar y honrar’

Entre varillas, concreto y el eco de las obras a lo largo de la Ciudad, los trabajadores de la construcción reafirmaron que sus conocimientos técnicos, su fe y el reconocimiento al gremio son los cimientos que mantienen sus labores diarias.

Al celebrarse hoy el Día de la Santa Cruz, para quienes levantan la Ciudad, este símbolo religioso representa una especie de “seguro de vida” que los acompaña durante toda la obra.

“La cruz se instaló en la torre-grúa y ha ido subiendo con el cimiento. Este lunes traeremos a un sacerdote para bendecir la torre; pedimos que sigamos con la bendición de Dios para que no haya accidentes”, compartió un ingeniero encargo de una construcción en la zona del Paseo Santa Lucía.

La tradición también se nutre de la migración y la juventud.

Brian Loranca de la Cruz, de 22 años, originario de Guerrero, es originario del estado de Guerrero y actualmente trabaja en la edificación de la Torre Rise.

Con un pasado como carpintero, pero dedicado desde hace tres años a la albañilería, el joven llegó a la Ciudad atraído por las oportunidades y los salarios del sector.

Aunque admite que no todos en las nuevas generaciones celebran el Día de la Santa Cruz con el mismo fervor, señala que la fecha es importante para que se reconozca su trabajo.

“Es un día para respetar y honrar a la banda”, comenta Loranca.

Para Brian, trabajar en proyectos de gran escala exige una mentalidad fuerte, y adaptarte a las necesidades de la obra.

“Nunca había trabajado tan alto hasta llegar aquí a la torre. Es cuestión de adaptarse y no rendirse a la primera”, señaló.

“Este trabajo demanda mucho, y a veces un error te puede costar demasiado. Hay que agradecer a Dios que nos permite llegar hasta estas instancias y completos”.

Las tradicionales “taquizas” y las ceremonias religiosas se trasladaron al lunes 4 de mayo, asegurando que el esfuerzo de los trabajadores no pase inadvertido.

Ya sea en una casa pequeña o en el rascacielos más alto de Latinoamérica, los trabajadores coinciden en que “el albañil no trabaja sin su cruz”.