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El 6 de febrero de 1934 fallece el fotógrafo José María Tapia Rodríguez

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CRÓNICA COATEPECANA

Dr. Jesús J. Bonilla Palmeros

Cronista oficial de Coatepec, Ver.

El fotógrafo José María Tapia Rodríguez nació el 19 de marzo de 1880 en la ciudad de Orizaba, sus padres fueron don José Tapia y la señora Guadalupe Rodríguez. No se tiene la certeza del lugar donde aprendió todo lo referente al arte de la fotografía de aquel entonces, quizá en su natal Orizaba, o en la ciudad de Xalapa, lugar al que se trasladó muy joven (Contreras, 1986).

En Xalapa contrajo matrimonio con la señorita Guadalupe Rodríguez, de cuya unión procrearon cuatro hijos: Luz, Elías, Felicidad y Luis. En la década de 1900 se desplazó con su familia a la ciudad de Coatepec, localidad donde instaló su estudio fotográfico en la primera calle de Hernández y Hernández, de acuerdo con la información que proporcionó en el mes de enero de 1907 cuando participó como testigo en un proceso de compra-venta del inmueble ubicado en la segunda calle de 5 de mayo número 3. Transacción comercial que se realizó entre los hermanos Mardonio Diodoro y José Murrieta González, quienes vendieron la propiedad a doña Manuela Capistrán, y cuyo proceso benefició en parte a don José M. Tapia porque en los siguientes meses rentó el inmueble a la nueva dueña y reinstala su estudio fotográfico en la segunda calle de 5 de mayo.

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Durante casi cinco años funcionó el negocio de don José M. Tapia en el inmueble de 5 de mayo número 3, debido a que en el mes de julio de 1911 la señora Manuela Capistrán vende la propiedad a don Miguel S. Jácome, situación que obliga al fotógrafo, el buscar un nuevo espacio para su estudio fotográfico y lo establece frente al parque público.

El material fotográfico de don José M. Tapia  se integra por retratos, el registro de eventos cívicos, visitas de personalidades de la época, celebraciones públicas y privadas, edificios públicos y monumentos, entre otras temáticas. Las fotografías que hemos revisado en diversos acervos nos permiten constatar que tanto don José M. Tapia como don Atilano Pérez fueron los primeros fotógrafos que formalmente comercializaron en Coatepec las imágenes, mediante la reproducción en serie de una misma foto en el formato de la tarjeta postal.

Un rasgo distintivo de algunas de las fotografías realizadas por Tapia, es un tratamiento que para aquel entonces debió de ser novedoso, mismo que consistía en la estructuración de los retratos dentro de la silueta de una hoja de parra. Dicha forma debió de fundamentarse en una analogía simbólica entre los personajes retratados y el referente de vida o crecimiento otorgado al elemento fitomorfo en su mínima expresión, en sí una hoja como probable alusión del árbol genealógico.

En otros ejemplares de la primera década del siglo XX, Tapia sigue el derrotero de otros fotógrafos, al mantener algunas de las tendencias que caracterizaron el registro fotográfico en las últimas décadas del siglo XIX. En concreto los retratos de estereotipos populares, tal y como podemos observar en una fotografía en la que aparece un personaje de pie con la clásica vestimenta del charro de principios del siglo XX, cuya expresión casi hierática junto con la posición de las piernas y el puro en la mano izquierda, se conjugan para acentuar la masculinidad del personaje. La foto en cuestión presenta al reverso un sello rectangular con la leyenda “JOSÉ MARÍA TAPIA. FOTOGRAFO Composiciones al platino y Curiosidades Fotográficas. 26 de Mayo 1907. 2ª del 5 de Mayo N°.3. COATEPEC-E. DE VERACRUZ.”

Casi desde su establecimiento en la ciudad de Coatepec, Tapia ofreció el servicio de registro fotográfico fuera del estudio, en particular los retratos grupales con motivo de excursiones a la campiña coatepecana, paseos al puerto de Veracruz y sobre todo los eventos festivos, en el que los asistentes solicitaban fotografías con las acostumbradas poses del grupo en espacios emblemáticos: ya sea en la estación del ferrocarril, los plantíos de café, en las huertas sembradas de naranjos, los puentes, o edificios, entre otros espacios.

Otro aspecto que abordó Tapia en sus impresiones lo fue la producción agrícola y apícola, con sus extraordinarias fotos de los cultivos de naranja en la Hacienda de la Orduña, imágenes que no pocas veces sirvieron de fondo para la impresión con letras doradas de las invitaciones con motivo del bautizo de recién nacidos.

Como podemos observar en los registros fotográficos de José María Tapia, el artista trató de abordar todos aquellos temas que consideró interesantes en su momento, tanto para la población local como para ser promocionados entre los visitantes. Imágenes que incluyen los espacios emblemáticos de la campiña regional, las actividades cotidianas y festivas, así como aquellos eventos que trastocaban la vida rutinaria de aquel entonces. Gracias a su agudeza para registrar diversos aspectos socioculturales e históricos, hoy podemos acercarnos al devenir de la sociedad coatepecana en las primeras tres décadas del siglo XX.

El día 6 de febrero de 1934 fallece José María Tapia Rodríguez, fotógrafo que a lo largo de treinta años capturó con su cámara fotográfica cientos de fotos que abarcan diversas temáticas, desde imágenes en su estudio por donde pasaron una gran cantidad de personalidades de la localidad, así como fotografías de edificios, monumentos e importantes eventos de época. Imágenes que con el paso de las décadas se convirtieron en importantes documentos de valor histórico, y garantizan abundante información en los estudios del devenir histórico de la ciudad de Coatepec.

Referencia Bibliográfica

Contreras Díaz, Ramiro, Coatepec. Álbum de Oro, publicación del H. Ayuntamiento Constitucional de Coatepec, CEID, México, 1986

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