Especial

 El muchacho de la Madre Paz

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Por: Alma Jazmín Ramos Peña y Emanuel Rojas

En la Iglesia de Nuestra Señora de Dolores, el miércoles 10 de septiembre, se llevó a cabo la Conferencia “Vida y obra del Padre Martin del Campo”, a cargo del expositor Pbro. Rafael González Hernández.

Expuso el gran legado, testimonios y servicios que dio a Coatepec y sus alrededores el Padre Juan Manuel Martin del Campo. El siervo de Dios, nació en Lagos de Moreno, Jalisco el 14 diciembre de 1917, hijo de Don Manuel Martin del Campo y de Doña Ana María. De familia cristiana, compuesta de sus padres y siete hermanos. Juan Manuel, fue bautizado en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en su tierra natal, el 20 de diciembre de ese mismo año.

Súbdito de Dios, que realizó sus estudios primarios en la escuela cantonal de su pueblo y le tocó la etapa difícil de la historia de México denominada la “guerra cristera”. En la casa de la familia Martin del Campo todas las tardes se rezaban el rosario y en esa plegaria Juan Manuel junto con sus hermanos imploraban siempre la protección de la Santísima Virgen María, al mismo tiempo que oraban, su madre le solicitaba a Dios que le concediera la gracia de que uno de sus hijos fuera sacerdote.

La difícil situación que vivía en su pueblo por la guerra cristera hizo que su familia se trasladará a vivir a la ciudad de México, donde Doña Ana María inscribió a sus hijos Juan Manuel y Fernando, en el Colegio de los Padres Maristas llamado “Luz-Saviñón-Tacubaya”, ahí el Siervo de Dios se distingue por sus buenas calificaciones, su disciplina y su integración en la banda de música de su escuela.

La mano de Dios estaba sobre Juan Manuel, pues de ese colegio pasó al Seminario de Veracruz, que se encontraba clandestinamente ubicado en la gran ciudad, debido a la persecución religiosa que imperaba en Veracruz. Por recomendación de Rafael Guizar y Valencia fue presentado con la monja conocida como “Madre Paz”, ella amablemente lo recibió para integrarse a las filas de los jóvenes que se preparaban para el sacerdocio. Desde ese momento fue denominado como el muchacho de la Madre Paz.

El hoy Santo Rafael Guizar y Valencia, le confirió órdenes menores en el año 1936. El día más hermoso de su vida, fue el 21 de diciembre de 1940, cuando fue ordenado sacerdote, ya por el nuevo Obispo de Veracruz, Monseñor Manuel Pio López.

Como sacerdote fue formador en el Seminario Conciliar de Veracruz, capellán de diversas casas religiosas, iniciador del culto en el Santuario del Dique, Párroco de San Jerónimo en Coatepec, Canónigo Penitenciario de la Catedral de Xalapa, Exorcista de la Arquidiócesis de esa misma ciudad y tuvo muchos oficios más en los que siempre prevalecía su bondad, generosidad, sencillez, caridad, amabilidad y un sinfín de virtudes por las almas, puso de manifiesto el perdón y el amor a Dios para todos los humanos, en el confesionario pasaba largas horas escuchando a los fieles con mucha paciencia, jamás dijo que no. Nunca negó nada, apoyó a todo aquel que lo rodeaba, en absoluto se quejaba, también repartía víveres a las comunidades más pobres.

El Muchacho de la Madre Paz, así lo llamaba Rafael Guizar y Valencia, llegó a Coatepec  a fundar la capilla en el año 1959, primero fue Vicario foráneo, posteriormente recibió el nombramiento de párroco de Coatepec.

Fue un hombre de paz y al mismo tiempo lo transmitía a sus devotos, la parroquia de San Jerónimo se convirtió en refugio mientras estuvo él a cargo. También se ocupó por la niñez, encaminado a los padres a que sembraran la semilla de la fe a sus hijos teniendo como resultado mejores cristianos de buen corazón.

Su dedicación al confesionario fue ejemplo para todos los sacerdotes, dado que multitudes fieles lo buscaban para recibir un consejo y el perdón de sus pecados. Le gustaba ser felicitado en su onomástico, en las fiestas de San Martin de Porres, ya que él lo veneraba y decía que era un Santo muy milagroso.

En los años 60’s el padre instauró nuevas termitas (cruces, imágenes de Santos) en diferentes lugares, un punto específico fue donde ahora se ubica la iglesia de Dolores, antes una capilla, ahora ya una Iglesia, gracias a él fue fundada

Murió de cáncer de páncreas y lamentablemente su enfermedad que se complicó al propagarse hasta sus huesos, nunca se quejó, se mantuvo siempre con serenidad. Falleció en la ciudad de Xalapa, Veracruz el día 13 de agosto de 1996. Sus restos reposan en una cripta en la Parroquia de San Jerónimo, Coatepec, Ver.

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