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Agencia Reforma

Monterrey, NL 29 abril 2026.- De Broadway a Coachella, bailarines forjan identidad global con disciplina y pasión, brillando en escenarios de talla internacional.

EN EL ESCENARIO DEL MUNDO

Emiliano Jiménez Martínez es un bailarín y coreógrafo regio que se ha abierto camino en el mundo de la danza a nivel internacional. Se presentó hace un par de semanas en Coachella, uno de los festivales musicales más grandes e influyentes del mundo.

El artista de 26 años de edad fue parte de las coreografías de la artista inglesa de música electrónica FKA Twigs.

“Coachella fue una experiencia donde sentí que le estaba dando un sueño a mi niño interior”, contó Emiliano en entrevista a distancia. “Me sentí muy orgulloso de mí.

“Compartir en este tipo de escenarios me encanta. Para mí simboliza que mi mente, cuerpo y alma están listos y tienen un mensaje listo para compartirse con más personas”.

En un video publicado en sus redes sociales, Emiliano deja ver la dimensión de lo que la danza representa para él.

“Por cuantos años me permita la vida estar en un escenario, voy a hacer arte y a compartirlo con todo el mundo”, expresa emocionado.

Empezó a bailar a los 11 años en una academia de danza en Monterrey, recuerda. Tuvo una formación autodidacta que incluyó entrenamientos en México y el extranjero, en conservatorios de danza y con diferentes coreógrafos. Eso facilitó su actual conexión internacional.

“Lo que traté de hacer fue ir a donde yo quisiera, no a donde ‘tenía’ que ir. Creo que a muchos artistas se nos impone un camino específico, si quieres vivir de el arte”, señala.

Actualmente alterna su residencia entre Ciudad de México y Londres.

“En el momento que tomé mi primera clase de baile recuerdo que sentí encontrar un lugar seguro para expresarme como yo quería”, comparte.

“Después de encontrar ese lugar seguro en mí y con años de bailar, reconozco que la pasión viene de hacer arte. Es lo que hace mis días hermosos y que mi vida tenga sentido”.

El cuidado del cuerpo en este arte es importante, pero también la mente.

“Con años de carrera me doy cuenta que lo más importante para un artista es cuidar su salud mental. Me gusta pensar que si uno tiene su mente en orden todo lo demás se alínea a su mejor versión.

El estar en paz con mi mente hace que mi trabajo y mis momentos creando me gusten mas”.

Emiliano regala una reflexión en este Día Internacional de la Danza.

“El negar tu pasión por algo puede llevarte a un camino en el que no estás decidiendo por ti, sino por lo que los demás te imponen.

El hacer arte y bailar es de las cosas más hermosas que pude encontrar y que decoran mi vida de una manera increíble”.

UN SUEÑO EN NUEVA YORK

Raúl Contreras es un hombre para quien bailar es un derecho universal. Llegó en 2018 a Nueva York en busca de un sueño americano que, a la fecha, sigue construyendo a través de la danza en la meca del teatro musical, Broadway.

En sus primeros años en la Gran Manzana bailó en el ensamble de Moulin Rouge!, y en 2024 se integró a “Sunset Blvd”, ganadora de varios premios Tony. El año pasado ingresó al cine por la puerta grande como bailarín en “El beso de la mujer araña”, un musical que protagonizaron Jennifer López, Diego Luna y Tonatiuh.

“Donde estoy trabajando más es en Broadway y estoy muy orgulloso, feliz”, contó Raúl a EL NORTE, “es un estilo de vida complicado porque son ocho shows a la semana usualmente, y es difícil para el cuerpo. Sin embargo, es muy satisfactorio porque me siento como un atleta”.

El mundo la danza no ha sido sencillo, como tampoco lo son muchos otros, reconoce. Egresado de la Licenciatura en Danza Contemporánea de la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey, llegó a Nueva York en 2018 para integrarse al Ballet Hispánico. “A pesar de todos los miedos, me decidí a estudiar la licenciatura en danza. Y la verdad es que no me arrepiento para nada”, confiesa.

“Los obstáculos creo que todas las carreras lo tienen, y como bailarín, cuando me gradué de la escuela me vengo directo a Estados Unidos. Eso fue muy difícil, el proceso de visado es muy difícil y, además, Trump era Presidente (era su primer periodo). Fue una de las visas más difíciles que sacó la compañía con la que bailé”.

No viene de una familia de dinero, cuenta, así que ha sido complicado crear una vida cómoda.

– En un contexto donde aún hay estereotipos, ¿qué ha significado para ti ser bailarín? “Hasta ahorita en mi carrera profesional me ha ido bien siendo latino, me ha ido bien siendo gay.

“Ser inmigrante ahorita ha sido complicado por todo el discurso que hay en en la cuestión política, pero fuera de eso me he sentido muy bien recibido en Nueva York”.

En este Día Internacional de la Danza, Raúl considera que este arte lo alimenta a diario emocional y espiritualmente. Es un trabajo que le permite pagar renta y gustos.

Agrega que este es un día para disfrutar entre todos.

“Siempre es un privilegio poder moverme, nunca lo tomo por sentado, especialmente habiendo lidiado con lesiones y saber cómo se siente no poderse mover de manera libre. Cuando me puedo mover, lo hago con mucho gusto”, expresa.

“Cuerpo solamente tenemos uno y hay que cuidarlo y mantenerlo, seas o no seas bailarín, porque creo que moverse es un derecho universal y todos deberíamos movernos más y bailar y divertirnos”.