ENTRE GIRASOLES CEMPASÚCHILT Y CALAVERAS

ARS SCRIBENDI
Por Rafael Rojas Colorado
Sin sumar la escala en un restaurante campestre, después de un peregrinaje vehicular de dos horas y media, desde Xalapa, al fin en Paxtepec, municipio de Coacoatzintla. A la vista los sembradíos de flor de cempasúchil y girasoles compartiendo sus fragancias vegetales, ligeros contrastes entre sus colores, simplemente porque la naturaleza posee inspiración en sus tintes.
Los jardines ofrecen un recorrido por angostas veredas tendidas en el seno de la floración y que, de alguna manera, nos introduce al inframundo y a las creencias del mundo hispanoamericano, estar en contacto con calaveras, huesos, deidades y doncellas que hacen reflexionar al visitante el verdadero sentido de la vida. Se tiene la oportunidad de saludar, por ejemplo, a Huitzilopochtl, dios de la guerra, a Tláloc, dios de la lluvia y le fertilidad. Tomarse una fotografía con bellas doncellas vestidas de calaveras, y el recordar el comercio de antaño, cuando desde un camión de pasajeros, los comerciantes desde las ventanillas del autobús ofrecían sus productos a los clientes que los acercaba la necesidad de obtenerlos; y la canasta cosechera que siempre iba en el exterior y parte superior del camión. Sin duda se acercan los recuerdos de una época que hace mucho tiempo se escapó de la actual realidad.
mejoravit, solo para ti.
El paseo entre flores y calaveras, tienes pequeñas estaciones para las selfis y congelar esas imágenes que le recordaran al visitante esta bella experiencia cuando la fiesta de todos los santos se haya marchado. Una gigantesca catrina y un catrín, desde las alturas de su vista, observan a la gente que se desplaza por pequeños laberintos plena de alegría y emoción disfrutando de ese paseo en un paraje que ofrece la naturaleza. El sol y el viento de otoño forman parte de estas vivencias en familia que siempre están dispuestas a honrar a los fieles difuntos.
Él paseo se complementa con la obligada visita a la iglesia de San José Paxtepec, edificada en 1555 por los franciscanos. En la parte superior de su vistoso altar se aprecia a la Divina Providencia, en la parte media, San Miguel Arcángel, custodiado de sus colegas en la triada de arcángeles, Gabriel y Rafael. Abajo San José, de un lado San Juan Bautista y de opuesto San Judas. Una edificación ancestral que comunica el paso del tiempo, desde el campanario se aprecia una vista panorámica de las montañas que circundan al poblado que en esta fecha luce saturado de visitantes que llegan de todas direcciones. Vienen a convivir con la manifestación del espíritu de la muerte, el vegetal y de la fe y la creencia.
La despedida fue con las primeras sombras de la noche y mucho más fluido el retorno, pero las imágenes del cempasúchil, los girasoles y las calaveras, venían con nosotros en el recuerdo y en el corazón, momentos que nos estremecieron de alegría y emoción. Dios mediante hasta el próximo año.