EXIGENCIAS SIN HERRAMIENTAS, ABUSO INSTITUCIONAL
El Regional Coatepec 29 de junio de 2025
Cuarto de
Guerra
EXIGENCIAS SIN HERRAMIENTAS, ABUSO INSTITUCIONAL
Por: Alejandro García
Rueda
En las escuelas rurales
de Veracruz, el fin de cursos no solo marca el cierre de un ciclo académico,
sino también la reafirmación de una dura verdad: se exigen resultados al
Personal de Apoyo y Asistencia a la Educación (PAAE), pero cada vez se le
dificulta más entregarlos. No porque falte voluntad, sino porque no hay
condiciones. El contexto lo deja claro: hay presiones burocráticas, descargo de
responsabilidades desde arriba, poco respaldo real y un nivel de desgaste
humano que es alarmante. En muchos planteles, el personal de limpieza improvisa
herramientas, el administrativo absorbe más funciones de las que marca su
contrato, y ambos se convierten en la columna vertebral silenciosa de centros
educativos que deberían funcionar en comunidad… pero no lo hacen.
La “descarga
administrativa” —ese espacio dedicado a la evaluación, captura y
sistematización de los datos académicos— es, en realidad, una demanda disfrazada.
El peso del cierre lo cargan quienes menos poder de decisión tienen: las y los
secretarios escolares que deben registrar datos en sistemas oficiales, aun
cuando no hay internet, energía eléctrica, papel, ni siquiera sillas
ergonómicas; o quienes limpian los espacios en condiciones mínimas y en
jornadas extendidas, sin remuneración extra. Y mientras tanto, hay directivos
que ni revisan los correos institucionales, y que piden a su personal resúmenes
de los oficios, disposiciones y calendarios. Una cultura vertical, cómoda, pero
injusta.
No es raro ver cómo, al
declararse formalmente la clausura del ciclo escolar, algunos directores se
desentienden y dejan en manos del personal de apoyo la entrega de
documentación, la limpieza del plantel o la custodia de bienes inmuebles. Si
todo sale bien, ellos se llevan los reconocimientos; si algo falla, se culpa a
quienes operaron en el abandono. Esto sucede, y con mayor frecuencia en zonas
rurales, donde las desigualdades son más evidentes y el Estado más ausente.
Y la pregunta vuelve:
¿quién debe hacer guardias durante el receso escolar? De acuerdo con la
legislación vigente en Veracruz —revisando la normatividad de la SEV, los
Lineamientos para la Organización del Calendario Escolar y el Acuerdo
Secretarial 716 emitido desde tiempos de Emilio Chuayffet— el PAAE no está
obligado por ley a cubrir guardias durante julio y agosto a menos que exista
una justificación administrativa previa y firmada, que detalle necesidades
específicas del plantel. Cualquier otra práctica, sin fundamento, es un abuso
de poder y una violación laboral. El PAAE no es vigilante, ni portero, ni
soldado.
En 2025, el personal de
apoyo no solo atiende funciones secretariales: diseña carteles, graba videos,
edita contenido, coordina redes sociales y produce actos cívicos. La exigencia
ha mutado, pero el reconocimiento no. Son fotógrafos, community managers,
diseñadores, capturistas, intendentes y, por momentos, hasta consejeros
escolares. Pero ¿quién los ve? ¿Quién los escucha?
Desde el Acuerdo 716 se
hablaba ya de la necesidad de eliminar cargas administrativas innecesarias para
el magisterio. Las escuelas están saturadas de formatos, bitácoras, informes,
listas, rúbricas, encuestas, tableros de seguimiento. No hay acompañamiento
pedagógico ni operativo: hay vigilancia, exigencia y una cultura de castigo
disfrazada de supervisión.
Las consecuencias están
a la vista: desmotivación, ausentismo, estrés laboral y un abandono silencioso
de tareas esenciales. La educación pública no puede sostenerse sobre la base
del sacrificio personal. Urge una transformación real: menos discursos, más
soluciones operativas.
Simplificar procesos,
mejorar los sistemas de captura, eliminar burocracias absurdas, enviar
verdaderos equipos de apoyo y distribuir con justicia las cargas de trabajo son
tareas urgentes.
Porque sin eso,
seguirán siendo invisibles quienes hacen posible que una escuela funcione
incluso en el abandono. Y si eso no cambia, la frase de cierre del calendario
será siempre la misma: “se exige como si se apoyara, pero no se apoya ni para
exigir”.
La educación es el
camino, sí. Pero no puede avanzar si sus pilares se derrumban en silencio.