HACIA UNA LECTURA AGRADABLE

René Sánchez García
En días pasados, un amigo de muchos años, me obsequió un libro que a primera vista me pareció bastante atractivo por su fundamentación e interesante por su contenido seleccionado. Ya adentrado en la lectura me percaté que tanto la presentación que hace el escritor Sergio Pitol, quien fue fundador de la ya famosa Biblioteca del Universitario, durante el rectorado de Raúl Arias Lovillo en la Universidad Veracruzana, donde hace una magnífica exposición de la importancia del libro impreso en el desarrollo de la cultura nacional a partir del trabajo desempeñado por José Vasconcelos al frente de la SEP, así como del trabajo intelectual de muchos de los escritores que sobresalieron durante el pasado siglo XX y que dieron realce a la novela, la poesía, el ensayo, el teatro, la crónica, el periodismo y el cuento, entre otros géneros más.
Igual me resultó bastante agradable leer completo el trabajo de investigación histórico documental que presenta Mario Muñoz (encargado de la selección y el prólogo) en la presentación del número 29 de Biblioteca citada y que lleva por nombre: Antología del cuento mexicano de la segunda mitad del siglo XX (México, 2013, Ed. Universidad Veracruzana, 260 p.). Asunto que me hizo recordar, no sólo que me tocó convivir en la Unidad Docente Interdisciplinaria de Humanidades de la UV con ambos reconocidos escritores, cuando se desempeñaban como docentes en el Doctorado de Literatura Mexicana, allá por los años ochenta. Aquí en la presentación, Mario Muñoz hace toda una recopilación histórica y un análisis crítico de lo que sucedió con la creatividad de diversos autores a partir de 1950, enfocado precisamente en el género del cuento.
Al entrar de lleno a la lectura a partir de la página 31 de dicho libro de antología, me percaté que nunca había escuchado o más bien leído, absolutamente nada acerca de la obra cuentista de autores como Francisco Torio, Amparo Dávila, Inés Arredondo, Guillermo Samperio, Hernán Lara Zavala y Enrique Serna. Así que no me quedó más remedio que investigar de rápido en los sitios Web sobre su vida y obra literaria de ellos, tal y como todo aficionado nuevo a la lectura debe hacerlo. De los que se podría llamar escritores clásicos mexicanos como: Juan Rulfo, Juan José Arreola, Edmundo Valadés, Sergio Galindo, Carlos Fuentes, Augusto Monterroso, Elena Garro, José Revueltas, Sergio Pitol, Juan García Ponce, Juan Vicente Melo, Salvador Elizondo, José Agustín, José Emilio Pacheco y Luis Arturo Ramos, tengo un poco de conocimiento de su vida, obra y milagros.
Me agradaría de sobre manera hacer una cápsula sinóptica de todos y cada uno de los bellos cuentos que Mario Muñoz seleccionó, a fin de que mis lectores se vean motivados a adquirir y leer este libro en la actual Feria del Libro Universitario que se desarrolla en la Unidad de Artes de la UV en la ciudad de Xalapa. Pero aquí está la crema o lo mejor de los cuentos mexicanos producidos en la segunda mitad del siglo pasado, como: No oyes ladrar los perros, Pueblerina, Asunto de dedos, El cielo sabe, La noche del féretro, Por boca de los dioses, Mister Taylor, El anillo, El último verano, Los hombres en el pantano, Los nombres no olvidados, Sombra entre sombras, Estela, La historia según Pao Cheng, Cerrado, Tarde de agosto, Sueños de escarabajos, Reflejos, A ti Lolita, Hombre con minotauro en el pecho, entre otros muchos más.
Dice Mario Muñoz: “(Aquí) Se narran amores desenfrenados o improbables, crueles, insostenibles o incestuosos, escenas de una infancia mágica, episodios de sensualidad y misticismo, superstición y desventura, humor y tragedia, incertidumbre, violencia o caos; todas estas propuestas se caracterizan por huir de lo establecido, lo legitimado, lo prescrito por el canon imperante de la época que a cada autor le tocó vivir”.