LA OTRA VERSION
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René Sánchez García

El día 2 del mes de octubre del año de 1968, ocurrió una de las tragedias más lamentables de la historia moderna de nuestro país. Por la tarde en la plaza de las tres culturas (Tlatelolco) situada en el entonces Distrito Federal (hoy Ciudad de México), grupos paramilitares con un guante blanco en una de las manos como señal de precaución, así como miembros de la policía del Departamento de Gobierno local, custodiados por elementos del Ejército Nacional, procedieron no sólo a interrumpir una asamblea estudiantil, sino a acallarlos mediante el uso de la fuerza y de las armas, con la finalidad de dar paso a la XIX Olimpiada Internacional que se celebraría días después. El saldo puntual de detenidos, desaparecidos y muertos, hasta la fecha no se conocen. Dicha herida profunda aún sangra y el hecho sangriento sigue presente, a pesar de los años, en la memoria colectiva de los mexicanos de este siglo XXI.

Lo que llamo la otra matanza, ocurrió precisamente en esa misma ciudad, el día 10 de junio del año de 1971, conocido el acontecimiento como “El jueves de Corpus”. Tuvo su origen días antes, cuando estudiantes universitarios recibieron efusivamente a varios de los exdirigentes del movimiento estudiantil de 1968, mismos que regresaban de la República de Chile. En una asamblea estudiantil realizada en el auditorio Che Guevara de la UNAM, propusieron realizar para ese día 10, una marcha a la cual se unirían otras organizaciones de lucha, exigiendo una verdadera apertura democrática y libertades de expresión, que el gobierno federal a cargo de Luis Echevarría Álvarez había prometido en su campaña hacia la presidencia. Cuando la noticia de la marcha llegó a oídos de Echeverría, se puso nervioso cerrándose al diálogo, por lo cual ordenó reprimirlos. En esta ocasión participó un grupo llamado “Los Halcones”, adiestrados en el Departamento del Distrito Federal.

En esa tarde del 10 de junio, este grupo golpeó brutalmente a muchos estudiantes, a un sinnúmero de periodistas que los diarios informativos enviaron para cubrir la fuente, y a ciudadanos (muchos de ellos familiares) comunes que observaban en las calles. Como siempre no se supo el número exacto de heridos, de desaparecidos, de encarcelados. Lo cierto es que, pese al silencio oficial obligado, quedando solo las listas del hospital Rubén Leñero, la Cruz Verde y los enviados al Campo Militar número 1 de la SEDENA, que contienen datos bien maquillados que ocultan la verdad. De esto último habla el libro La Investigación sobre los acontecimientos del 10 de junio de 1971 (México, 1981, Editorial Proceso, 133 p.). Dicho documento contiene las versiones personales de 15 entrevistas realizadas a personajes de izquierda comprometidos con dicho acontecimiento, donde ponen de manifiesto la cerrazón de los funcionarios públicos de aquel momento.

Las versiones o entrevistas corresponden a: Heberto Castillo, Enrique Maza, Carlos Ramírez, Roberto Hernández, Ignacio Ramírez, Federico Gómez Pombo, Ignacio Millán, Juan José Hinojosa y Hero Rodríguez Toro. Es una crítica certera a una supuesta investigación que ordenó el presidente Luis Echeverría, “ante los lamentables hechos”, misma que la opinión pública le exigía, prometiendo que los culpables serían castigados. Lo cierto es que ni el presidente, ni Mario Moya Palencia, mucho menos Pedro Ojeda Paullada, nunca investigaron absolutamente nada y como era costumbre del PRI, ni la radio, la televisión, ni la prensa emitieron algunas consideraciones distintas, todo porque “tratándose de una investigación de orden penal no se puede fijar una fecha para terminarla y dar un veredicto, pero la estamos acelerando, en los términos que marca la ley”.

sagare32@outlook.com