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Por Rafael Rojas Colorado

            En todos los pueblos existen historias y ejemplos de trabajo, visitando la nevería Los Dos Polos para saborear algunas de las ricas nieves que allí preparan y ver las fotografías de familiares que penden de la pared, transportan aquella provincia del comienzo del siglo XX con su singular apacibilidad, en ese parque en que apenas se veían a una que otra persona comerciando su producto, emerge la silueta del joven José Sánchez, aventurándose a preparar nieve y salir a venderla para ganarse el pan de cada día, ese era su objetivo, su sueño y propósito, pero ignoraba que su primer paso en el negocio de la nieve seguiría adelante trascendiendo el siglo para conocer la luz del tercer milenio, el tiempo lo hizo padre de familia y tenía que enseñar a sus descendientes lo que sabía hacer para que no les faltara lo más indispensable por medio del trabajo.

            Su hijo, el señor Antonio Sánchez Acosta, desde pequeño y siendo testigo del trabajo y esfuerzo de su progenitor, se decidió a continuar con el negocio de la nieve y en el año 1927 estableció la nevería a la que llamó Los Dos Polos. El negocio se ubicaba frente al mercado municipal Miguel Rebolledo. Allí comenzó con los sabores típicos de esa época, pero el tiempo lo conduciría a encontrar nuevos sabores en nieves y paletas que se fueron popularizando en la comunidad coatepecana y todos comenzaron hablar y recomendar ese tipo de nieves que se distinguía de los sabores de la competencia, pues han sido únicos en su elaboración. La Nevería se visitaba en la segunda calle Miguel Lerdo hasta el año 1983, pero no cerró sus puertas, solo se cambió a la tercera de Miguel Lerdo, es decir a una cuadra más adelante. Desde 1994 se encuentran establecidos en su domicilio actual que sigue siendo la misma calle que eligieron desde un principio.

            Eso poco importó a la clientela, pues el sabor de la nieve, paletas y maza finas, son singulares, las aspiran y buscan con insistencia. En un tiempo y espacio atendía el buen amigo Blas, que fue un ícono de la nevería y miembro de la familia Sánchez, siempre de buen humor y contando anécdotas, pero se le puede seguir saludando en una fotografía desde la cual continúa sonriendo a la clientela.

            Como surge el nombre de la nevería los dos polos, rumores que afirman que en aquellos lejanos tiempos se transportaba el hielo desde el cofre de Perote incluso del pico de Orizaba, pero existe otra versión, los dos polos de la tierra siempre se mantienen plenos de nieve, lo importante es que inspiran con el alma y el trabajo una de las mejores nieves que se preparan en el pueblo de Coatepec, Veracruz. Visite la nevería en tercera de Miguel Lerdo número 69 en el corazón de este pueblo mágico y palade la que mejor le agrade. rafaelrojascolorado@yahoo.com.mx