La empresaria Kylie Jenner se muere por vestir de blanco con el actor, pero las prisas de su hermana Kendall Jenner con Jacob Elordi la tienen verde de envidia.
El chisme en los pasillos de las celebridades más codiciadas de Hollywood amaneció con la temperatura hasta el cielo y las uñas bien afiladas. La hermosota empresaria Kylie Jenner ya no halla ni a qué santo encomendarse porque está que se come los dedos por llegar al altar vestida de blanco de la mano de su novio, el galán de cine Timothée Chalamet. Pero la cosa no es tan fácil como parece en este cuento de hadas, pues el actor parece no llevar la misma prisa que ella por firmar el papelito y ponerse la argolla en el dedo.
Resulta y resalta que tras llevar cerca de tres añotes bien juntitos y comiendo del mismo plato, la menor del famoso clan Kardashian ya le dejó las cosas bien claritas a su muñeco. Aunque no le ha puesto la pistola en el pecho ni le soltó un ultimátum definitivo, Kylie ya le cantó la jugada de que quiere boda en grande, pastel de mil pisos y fiesta de tres días. Sin embargo, fuentes cercanas al chismorreo internacional aseguran que el muchachón de 30 años nomás le da largas, jurando que sí la ama mucho pero que todavía no se siente listo para semejante compromiso.
Pero como en esta familia los dramas nunca vienen solos sino en paquete doble, la verdadera bronca que le está quitando el sueño a Kylie tiene nombre y apellido: su hermana Kendall Jenner. La famosísima modelo anda estrenando novio con el escultural actor Jacob Elordi y la relación va tan rápido que ya parece coche de carreritas. Aunque llevan apenas unos meses de romance formal tras ser vistos en festivales y viajes por Japón y Europa, las malas lenguas afirman que ellos podrían dar la gran sorpresa antes que nadie.
Esta posibilidad de que Kendall gane el tirón y anuncie su boda primero tiene a la empresaria echando chispas y verde de coraje. Para nadie es un secreto que en esa familia la competencia por los reflectores está a la orden del día, y ver cómo su hermana menor en el amor le complace la plana con un anillo brillante sería el trago más amargo de su vida. La sola idea de que Kendall camine al altar antes que ella tiene a Kylie mordiéndose los labios de pura rabia.
La tensión en la casa de las millonarias está tan pesada que hasta en las reuniones familiares se siente el ambiente rancio. Mientras Timothée intenta calmar las aguas y le grita su amor en entregas de premios para salir del paso, Kylie no deja de ver la fecha del calendario con desesperación.







