LOS AMBULANTES GOLEAN A COATEPEC


El comercio ambulante en Coatepec no solo persiste, sino que gana terreno día con día, exhibiendo la ineficacia de una administración municipal cuyos “esfuerzos” han sido, hasta ahora, invisibles para la ciudadanía.

La estrategia aplicada en la calle Lerdo, donde se han colocado acordonamientos para impedir el estacionamiento tanto de camionetas de carga como de usuarios del Mercado Rebolledo y automovilistas no ha solucionado el problema; por el contrario, ha provocado un efecto cucaracha en las calles aledañas. Un claro ejemplo es la calle Jiménez del Campillo, donde puestos de todo tipo, desde frutas de temporada, venta de comida, ropa, calzado, bisutería y hasta decoración se han apropiado del espacio público de manera impune. Es alarmante observar cómo se apartan lugares con huacales y se agrede a los automovilistas que intentan estacionarse, sin que haya autoridad que ponga orden y que además brilla por su ausencia.


Ante este panorama, la pregunta entre los coatepecanos es inevitable: ¿A quién pertenecen las calles?, ¿a la vendimia sin control, a los peatones que deben bajar al arroyo vehicular? o, ¿a los automovilistas, que buscan lugar para estacionarse?


Tras seis meses de gestión del alcalde Nacho Luna, el pasado jueves 25 de junio anunció la implementación de la política de “Cero Tolerancia al Comercio Ambulante en el Centro Histórico de Coatepec”. El objetivo declarado es ambicioso: erradicar el comercio informal del primer cuadro para recuperar la imagen urbana y garantizar el respeto irrestricto a los reglamentos vigentes.

La intención es loable, pero el escepticismo ciudadano es legítimo. Coatepec no necesita más anuncios de políticas, sino resultados tangibles. La ciudadanía estará atenta para ver si esta vez el ayuntamiento tiene la voluntad política necesaria para imponer el orden o si, una vez más, el caos y desorden inundan las calles del pueblo que cada día le quitan su magia.
Por hoy hasta aquí, y a seguir disfrutando del Mundial.