PEDRO PEÑALOZA
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Pedro Peñaloza

“El poder es un centauro:

mitad coerción, mitad legitimidad”

 Antonio Gramsci

El gobierno de la llamada 4T se exhibe cada vez que quiere resolver un problema. Son cirujanos del presupuesto que ejercen y buscan conservar el poder a cualquier costo. Replican las añejas prácticas de su matriz priista. Nada de nueva política, alejados de cualquier vocación de la izquierda democrática.

Sus faros de referencia son una mezcla de ideología populista, nacionalista, autoritaria y liberalismo económico. Hacia adentro son enemigos de la pluralidad partidaria y de la diversidad de opiniones. La defensa acrítica del castrismo define de cuerpo entero a un partido cuya brújula es aplastar a los distintos y bendecir a los corruptos arrepentidos. Hacia afuera defienden los tratados de libre comercio y celebran e invitan a Palacio a ricos y banqueros.

La presidenta Sheinbaum, como su antecesor, se negó a establecer algún diálogo con los partidos opositores, más bien nunca se quitó la máscara de candidata, aunque diga que “gobierna para todos”.

El sello de la administración guinda es el pensamiento único y el atropello antidemocrático, el asalto a los poderes de la unión, sobrerrepresentación, fiscalías y acordeones, únicamente les faltaba cerrar el círculo en el INE. Con la incorporación de los tres nuevos consejeros la mayoría son empleados al servicio de Palacio, pastoreados por la morenista Tadei.

Ahora, de cara a las elecciones de 2027, es tiempo de reacomodos, de pagar cuotas y cobrar facturas. Sheinbaum no puede imponer todas las posiciones estatales ni las de la Cámara de Diputados. La vigilancia del señor de Palenque es dura y los aliados se sienten empoderados. El botín es muy numeroso y los forcejeos se van agudizar. 

Mover piezas del gabinete no es nuevo, es una práctica añeja. No importa el desempeño de los funcionarios en turno, son impuestos por el aparato oficial e intercambiados en tiempos electorales para funcionar como operadores.

La evidencia de esto es la llegada de Ariadna Montiel, experta en la repartición de aspirinas sociales, a la dirigencia de Morena. La maquinaria será aceitada para regalar dádivas a cambio de votos.

Nota aguda y grave. La reciente acusación de la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York contra el gobernador Rocha Moya y otros funcionarios de estar vinculados al cártel de Sinaloa, demuestra que las negociaciones de los narcos enviados a Estados Unidos han dado frutos y confirmó lo que ya se sabía, pero que la Presidenta tuvo que negar. Rocha es la punta del iceberg. EU ya pidió su extradición. Se derrumbó el discurso purista de Morena. Las pistas están frescas. ¿Quién sigue?