MANÁ, EL MUSEO DE LA BIBLIA

La otra versión:
René Sánchez García
En el suplemento La Jornada Semanal (número 1598 del 19 de octubre pasado), aparece una interesante entrevista que realiza Carlos Martínez García a Cristian Gómez Macías, encargado de Maná o Museo de la Biblia, que se localiza en la Ciudad de México y que está cumpliendo en estos momentos 25 años de haber sido fundada. Se trata de un centro de documentación dirigido a teólogos, filósofos y religiosos interesados en la historia de la Biblia (Libro de los Libros) católica, publicados en nuestro idioma actual, desde tiempos inmemorables.
De acuerdo con la información de dicho Centro Documental, allí se encuentran depositadas un poco más de 3 mil Biblias diferentes, así como un acervo gigante de música sacra, e igual que diversas publicaciones escritas que tienen que ver única y exclusivamente con este documento religioso que nos llegó gracias a la siempre cuestionada conquista española, que se inició a partir del año de 1492 en todas las tierras indígenas mesoamericanas, a manera de imposición. Aquí, se resguardan versiones de la Biblia en Arameo, Armenio, Latín, Siriaco y por ende, en lengua castellana.
Se pueden encontrar en este sitio de documentos antiguos, Biblias que fueron publicadas y leídas en los años medievales, del renacimiento, de la reforma y sobretodo en la época de la colonia, tanto en los países europeos que abrazaron dicha fe, como en todos los lugares en que llegó la dominación española. Entre las más importantes que se citan, está la edición de la Vulgata en griego, la Vulgata Latina de Jerónimo de Estridón y la Biblia de las 42 líneas de Gutenberg, escrita en hebrero y griego, misma que contiene una serie de comentarios críticos. En total archivan cerca de 12 mil documentos, según Gómez Macías.
Se habla aquí de la controvertida Biblia del Oso, la Biblia del Cántaro, la Biblia de Ginebra, la primera Biblia impresa en América en el año de 1831 de 25 tomos, la Biblia Hebraica del Escorial y de la Biblia de San Luis, entre muchas otras más. El encargado de este importante acervo detalla “como contraviniendo las ordenanzas del Concilio de Trento, Casiodoro de Reina tradujo la Biblia al español, la conocida como Biblia del Oso. El traductor fue catalogado como hereje máximo”. Pese a lo anterior, esta Biblia ha sido considerada como toda una belleza literaria, según Pitol, Monsiváis, José Emilio Pacheco, Octavio Paz, Jaime Sabines y David Toscana, “por el fino estilo literario y formación intelectual de Casiodoro”.
A la entrada de dicho Mueso Maná, se encuentra por escrito una vieja leyenda bien conocida por todos: “La Biblia, el libro más leído, traducido y perseguido”. Aunque en lo particular conozco otro nada parecido: “La Biblia, el libro más editado en el mundo, el menos leído en todos los tiempos, el menos comprendido y aplicado por la humanidad cristiana”.