MARIA ENRIQUETA 50 AÑOS
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Por Rafael Rojas

            Desde hace más de cincuenta años que se trabaja para que la memoria de la poeta y escritora María Enriqueta Camarillo y Roa esté vigente en cada uno de los pobladores de Coatepec. Pero la pregunta que se hacen muchas personas por qué no regresó a morar a su pueblo natal después de su regreso de Europa en el año de 1948. La razón solo ella la conoció, nadie más.

            Ella solo vivió en su pueblo siete años de vida cierto es que a esa edad se comienza a visualizar el entorno, pero no es suficiente para poseer un sentimiento de pertenencia. Su destino la alejó y la llevó a vivir a la gran ciudad de México, una vida afrancesada en esos años, posteriormente viajó a Nuevo Laredo y al poco tiempo voló a Europa, cierto que antes de fugarse al extranjero visitó a Coatepec, pues aquí había familia y amistades de su niñez, solo eso. ¿Sé sentía comprometida para hacerlo? En Europa, a pesar de que le cambió la estancia que ella esperaba y la convirtió en tribulaciones, pero también le ofreció un entorno maravilloso para realizar su escritura y convertirla en una persona de letras, respiró lentamente la fama, el éxito y el reconocimiento al lado de lumbreras culturales. Vivió en países hermosos como Bélgica, Suiza y España, visitó Portugal, Italia, Francia, Holanda, es decir caminó sobre mundos cosmopolitas y plenos de arquitecturas inspiradas por espíritus alados, a pesar de la parte de su sufrimiento, el mundo que estaba acostumbrada a vivir nada tenía que ver con un Coatepec de mediados del siglo XX, una provincia muy alejada de la vida que llevaba, es probable que fue la razón de elegir vivir en México con un parecido en su arquitectura similar a España.

            Dos ocasiones visitó su Coatepec cuando regresó del viejo mundo, 1948 y 1955, ambas por invitaciones, por voluntad propia ninguna. ¿Le escribió a Coatepec? Sí, algo tenía que dedicarle a la tierra que la vio nacer, esto es indiscutible ¿sentiría amor por su tierra? La verdadera realidad solo ella la sabía y se la llevó consigo misma a la tumba.

            Por naturaleza fue una mujer fuerte, pues decidió realizar lo que anhelaba, cuando en su tiempo las actividades culturales no estaban previstas para las mujeres. La vida en Europa la esculpió de un espíritu fuerte, la vida misma se lo exigió, de otra manera sus fuerzas se hubiesen debilitado, no cabe duda, si no es fuerte es posible que su muerte llegará antes de tiempo, sin embargo, fue la muerte la misma que la regresó al lugar que jamás debió abandonar, su vida hubiese sido distinta.

rafaelrojascolorado@yahoo.com.mx