MÉXICO EN EL TABLERO MUNDIAL BAJO SHEINBAUM
El Regional Coatepec 6 de septiembre de 2025
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Cuarto de Guerra
MÉXICO EN EL TABLERO MUNDIAL BAJO SHEINBAUM
Por: Alejandro García Rueda
Desde
la óptica de un estratega político, México vive una etapa clave para
reconfigurar su imagen internacional. Bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum,
el país enfrenta un escenario donde los reflectores globales se debaten entre
reconocer su estabilidad política y cuestionar su estilo de gobierno. Mientras
analistas internacionales describen a México como una “democracia híbrida” por
el peso que Morena ejerce en el Congreso, la presidencia proyecta un mensaje de
legitimidad sustentado en una victoria electoral contundente y un liderazgo que
ha consolidado continuidad y gobernabilidad.
La
narrativa extranjera sobre México oscila entre dos polos. Por un lado, resalta
la fortaleza política de un gobierno que, en un contexto global de ascenso de
la ultraderecha, ha logrado sostener un proyecto de izquierda popular,
eficiente en redistribución social y con políticas económicas estables. Por
otro, persisten críticas sobre seguridad, derechos humanos y la autonomía de
poderes, temas que Sheinbaum enfrenta con diplomacia y firmeza soberana. Las
tensiones con Estados Unidos —especialmente por amenazas arancelarias y
operativos contra el narcotráfico— se han convertido en una oportunidad para
mostrar a México como un actor que no negocia bajo presión, reforzando su papel
como socio estratégico y no como nación subordinada.
En
Europa y América Latina, México es observado como un laboratorio político: una
nación que desafía el ciclo de descontento con la izquierda al construir un
modelo de gobernanza basado en cercanía popular y estabilidad institucional. A
pesar de los señalamientos, el gobierno ha ganado respeto en foros internacionales
al mostrarse firme en temas de soberanía energética, migración y seguridad
fronteriza, posicionando al país como un contrapeso moderador en la geopolítica
regional.
El
reto para Sheinbaum no está solo en administrar la política interna, sino en
transformar la percepción internacional: pasar de ser un país visto como
territorio de crisis y violencia a consolidarse como una potencia cultural,
diplomática y económica en ascenso. Esta narrativa, dirigida al mundo, exige
inteligencia estratégica: proyectar orden, firmeza y dignidad nacional. Hoy,
México tiene la oportunidad de marcar agenda global, no desde el ruido del
conflicto, sino desde la certeza de un proyecto político con visión de largo
plazo.
México que inspira respeto: logros y narrativa estratégica
En
su primer informe de gobierno, presentado desde Veracruz —tierra histórica de
resistencia y puerta de entrada al comercio internacional— la presidenta
Claudia Sheinbaum enviará un mensaje que seguramente tendrá resonancia dentro y
fuera de México: “Nuestro país ya no es rehén de intereses ajenos; nuestra
prioridad es la gente”. Con ese tono firme, respaldado por resultados
concretos, Sheinbaum enfatizará que más de 13 millones de mexicanos han salido
de la pobreza (sumando a ellos 2 millones más en situación de pobreza extrema)
gracias a una combinación de programas sociales, recuperación económica y el
impacto positivo de las remesas, que alcanzan cifras históricas y consolidan a
la diáspora mexicana como un músculo económico de alcance global.
Este
logro se acompaña de crecimiento sostenido, fortalecimiento del salario mínimo,
obras estratégicas de infraestructura y una política energética que equilibra
desarrollo con soberanía. Los resultados son tangibles: México no solo ha
mejorado indicadores sociales, sino que proyecta una imagen de estabilidad en
un mundo sacudido por crisis. Las giras presidenciales, como la realizada a
Veracruz, refuerzan la narrativa de cercanía y unidad nacional: La
transformación no se limita a estadísticas, se vive en las calles, los
mercados, las escuelas y los puertos.