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@LineaCaliente

Por Edgar Hernández *

Cuando el 19 de marzo de 1979 el dictador nicaragüense, Anastasio Somoza Debayle estalló en ira por las preguntas incómodas de este reportero en una entrevista exclusiva lo cual me obligó a asilarme en la embajada de México en Managua, el déspota jamás imaginaría que 90 días después sería derrocado y exterminado de un bazucazo.

Como “Corresponsal de Guerra” sería testigo de esas historias al regresar al teatro de la guerra en la clandestinidad, por la zona montañosa de Costa Rica, para reportear el triunfo de la revolución sandinista.

Ese 19 de julio todo el pueblo se alzaría en júbilo y mi trabajo periodístico sería galardonado con el Premio Nacional de Periodismo por la “Mejor Entrevista”, la que no gustó a Somoza.

Fuera de la anécdota lo importante es que 46 años después y gracias a la Cuarta Transformación impuesta por López Obrador, se regresa a misma práctica de amordazamiento a la prensa.

Es con la prensa incómoda el pleito.

Es un pleito que comenzó en la ciudad de México en 2018, que se ha extendido hacia todo el país, sobre todo hacia las gubernaturas que encabeza Morena.Asirse de amanuenses como el aplaudidor arrastrado en la “Mañanera” de los lunes de la señora de Zacatecas es muy burdo, es una tosquedad que nos evoca al periodista vestido de payaso con un ridículo bigotillo motejado como el “Lord Molécula” de Palacio Nacional.

Nos regresa a las decadentes “periodistas”, sacadas de un tianguis de Portales del viejo DF, Sandra Aguilera, Nancym Verenice y Judith Sánchez quienes nunca acreditaron un medio serio o de presencia nacional.¿Y qué decir de Hans Salazar, el “periodista” a quien el propio Peje defendió tras ser llamado “palero” por sus compañeros de las mañaneras?Segundas partes -como la que se vive en Veracruz- nunca serán válidas sobre todo cuando observamos las ridiculeces de los aplaudidores de Nahle.

Y particularmente cuando Quetzali Vázquez -esta sí periodista de verdad- corre el velo de la farsa de la Mañanera de Nahle donde “siempre son los mismos que preguntan (a modo) y no hay margen de diálogo o insistencia al cuestionamiento”.

Lo paradójico del asunto es que, si en modo alguno ese atropello a la libertad de prensa abonara al fortalecimiento de su imagen o que le diera paso de salida del último lugar en la aceptación ciudadana, pues en su pequeño mundo se justificaría, pero a la vuelta de 17 meses se mantiene como la peor gobernadora a nivel nacional.Nahle hoy nos regresa al infausto pasado de la mordaza.Se mueve como aprendió de su dictador. Copia un estilo remedo, no de Hitler o Mussolini que es mucho decir, sino de los dictadores bananeros en donde no se gobierna, se manda; en donde no se consulta, se impone y en donde no pide, ordena tal como lo hace con sus equiperos, tal como lo hace con el poco digno Ricardo Ahued quien solo agacha la cabeza.

Lo mismo pretende para con la prensa crítica.Acaso por ello, para la no veracruzana, resultan inaceptables los dichos de quienes coincidimos en que “Veracruz ni es su escudo ni la crítica es traición”.

Consecuentemente habría que reflexionar en torno a la exigencia de Quetzali Vázquez manifiesta en un documento que presentó formalmente ante el Gobierno del Estado, mediante el cual solicita “información clara sobre los criterios, filtros o posibles mecanismos que regulan la participación de medios y periodistas en las conferencias de prensa de la gobernadora”.

“Este planteamiento -sostiene la colega- surge a partir de lo que hemos observado de manera reiterada en dichas conferencias: mientras a algunos se les permite preguntar de forma constante, a otros se les excluye, se les limita o incluso se evita que puedan participar”.

“Mi intención, remata, es abonar a la transparencia y garantizar condiciones equitativas para el ejercicio periodístico, en un tema que nos involucra directamente como gremio”.Ese es el reclamo que esconde además una realidad inobjetable, el amordazamiento que Nahle pretende con los medios no afines -carroñeros, chayoteros y miserables- tal como califica a quienes se atreven a tocarla con el pétalo de una rosa.Para la distinguida señora gobernadora que nos hizo el honor de venir a gobernar desde Zacatecas, si pretendes un convenio, arrodíllate. Si quieres preguntar a modo, anótate. Si quieres salir del círculo de amenazas y llamadas impropias de sus amanuenses, solo habla de lo bonito que viste y las grandiosas obras que cumple…Y que no se te vaya a ocurrir tocar temas tan delicados como la inseguridad, falta de medicinas, las “gotitas” de petróleo o la casita que renta en el Estero, su dinerito en Paraísos Fiscales de Panamá y las Islas Vírgenes o la rapaz vida de su marido José Luis Peña, quien jamás ha tenido que ver con el crimen organizado.

¿A todo esto, dónde están el tal Rodolfo Bouzas -que se dice vive en Zacatecas- y Benita González, quien -según las lenguas viperinas- se la pasa escondida bajo el escritorio de la Coordinación de Comunicación Social?Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo