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El cierre de Chichén Itzá generó incertidumbre entre visitantes y pobladores, mientras comunidades mayas aseguran que el acceso al sitio sigue activo por rutas locales, en medio de un conflicto con autoridades estatales y federales.

La operación de la zona arqueológica de Chichén Itzá se mantiene en medio de tensión luego de que autoridades federales y estatales anunciaran el cierre de servicios turísticos, lo que provocó confusión entre turistas que llegaron al sitio sin información clara sobre su funcionamiento.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Patronato Cultur informaron que el Centro de Atención a Visitantes y el antiguo parador turístico permanecerían cerrados al público, como parte de ajustes operativos en el acceso al área arqueológica.

Sin embargo, habitantes de Pisté señalaron que el cierre está relacionado con un conflicto por el control del acceso y la administración del parador turístico, además de desacuerdos sobre acuerdos previamente establecidos en mesas de diálogo con autoridades.

De acuerdo con representantes comunitarios, pobladores de la zona se organizaron para mantener el tránsito vehicular y peatonal, luego de denunciar la instalación de cercos en accesos durante la madrugada, lo que escaló el conflicto en la región.

En redes sociales comenzaron a circular videos y publicaciones donde se observa flujo de visitantes ingresando por accesos comunitarios, lo que reforzó la percepción de incertidumbre entre turistas nacionales y extranjeros.

Hasta el momento, las autoridades no han detallado cómo operará el sitio en los próximos días ni han aclarado si el cierre será total o parcial, lo que mantiene la atención puesta en uno de los destinos turísticos más importantes del país.