SUDÁFRICA: PAÍS MEGADIVERSO

Agencia Reforma
Monterrey, NL 27 abril 2026.- Sudáfrica pasó de la opresión racial a una democracia liderada por Nelson Mandela, dejando una lección histórica de resistencia y cambio.
LARGA LUCHA POR LA LIBERTAD
A Sudáfrica se le conoce por su diversidad de culturas, idiomas, creencias y riqueza natural, pero también por una larga batalla contra la opresión racial.
Desde los primeros contactos europeos a finales del siglo 15 y, especialmente con la colonización iniciada en el 17, comenzó a configurarse un sistema de explotación basado en el color de piel, que afectó a los pueblos africanos originarios.
En 1652, la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales estableció un punto de abastecimiento en el Cabo (que después sería la Colonia neerlandesa), lo que marcó el inicio de un largo proceso de desplazamiento y desigualdad racial.
Hacia finales del siglo 18, el control pasó al Imperio británico, que consolidó un sistema de jerarquías raciales que limitó el acceso a la tierra y a los derechos de la población negra.
El descubrimiento de diamantes y oro en territorios bóer (descendientes de colonos neerlandeses, conocidos como afrikáners) desató tensiones que derivaron en las Guerras Bóer, ante el interés británico por controlar la región.
Tras la victoria británica, el territorio se unificó en 1910 con la Unión Sudafricana, bajo el control de una minoría blanca. La población negra quedó excluida del sistema político.
En 1948, el Partido Nacional (afrikáner) consolidó estas prácticas en el apartheid, un sistema legal que clasificó a la población por raza, impuso la segregación, y restringió derechos civiles y políticos.
“Fue un sistema de leyes que segregaron a la población entre blancos y negros, y fue conocido precisamente por ser prolongado”, señala Jacobo Castillo, profesor de Historia de África en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.
“No les permitían estar juntos, no se podían casar entre ellos, no podían convivir en los mismos espacios”.
El apartheid generó resistencia interna e internacional.
Dentro del país, destacó el Congreso Nacional Africano, liderado por Nelson Mandela, quien fue encarcelado en 1962. Durante sus 27 años en prisión, se convirtió en un símbolo internacional de resistencia, reconciliación y derechos humanos.
Con el tiempo, el apartheid causó rechazo global y, ante el aumento de presiones, el Gobierno inició la liberación de presos políticos como Mandela en 1990.
Las negociaciones dieron paso a las primeras elecciones democráticas en 1994, en las que Mandela, Nobel de la Paz 1993, resultó el primer Presidente negro del país.
Fue el fin del apartheid, y aunque las desigualdades estructurales han persistido con el tiempo, hoy Sudáfrica es reconocida como una nación que transitó hacia la democracia de forma negociada.
“La principal lección”, considera Castillo, “es aprender de eso para que no se repita”.
UNA NACIÓN DE CONTRASTES
Diversos aspectos llevan a Sudáfrica a ser conocido como un país “mosaico”.
Situada en el extremo sur del continente africano, es de las naciones con más idiomas oficiales. De los 12, los más hablados son el zulú, el xhosa y el afrikáans. El más reciente es la lengua de señas sudafricana.
Es conocida como la “nación arcoíris” por su gran diversidad étnica: la población es mayoritariamente negra, con minorías blancas, mestizas, indias y asiáticas.
También es singular por tener tres capitales oficiales repartidas por sus Poderes del Estado. Pretoria es la administrativa, Ciudad del Cabo es la legislativa y Bloemfontein es la judicial. Johannesburgo es la ciudad más poblada y el principal motor económico.
Su Parque Nacional Kruger es célebre por albergar leones, leopardos, elefantes, búfalos y rinocerontes.
Líder en minería (platino, oro y diamantes), Sudáfrica es una de las economías más grandes de África, pero es también un país con grandes desigualdades, donde el 10 por ciento más rico concentra la mayor parte de la riqueza.
Las letras de Sudáfrica destacan con autores como Nadine Gordimer y J.M. Coetzee, respectivos ganadores del Nobel literario en 1991 y 2003. También tiene cuatro Nobel de la Paz: Frederik Willem de Klerk, Desmond Tutu, Albert Luthuli y Nelson Mandela.
Una leyenda musical es Miriam Makeba, autora de Pata Pata (1967) y la primera mujer africana en ganar un Grammy. El artista visual William Kentridge es conocido por sus collages, dibujos, grabados y películas animadas.
Alberga varios sitios declarados Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, entre ellos la Isla Robben, famosa por ser la prisión donde Mandela estuvo pasó 18 de sus 27 años de prisión.
El país tiene una relación singular con el Mundial, con su primera participación en 1998, tras su regreso al deporte internacional después del apartheid.