ACERCA DEL CAFÉ

Por Rafael Rojas Colorado
En Coatepec el café encuentra condiciones óptimas para su cultivo, tierra, altura, clima y experiencia para sembrarlo y procesarlo hasta llevarlo a la taza. El pueblo mágico posee fama de producir un excelente café, se identifica por esta actividad comercial, sin embargo, son pocas las personas las que lo cultivan desde la siembra hasta la molienda y son más las que se involucran en sus diversas aduanas, como los procesos húmedos, secos y molido por citar los más importantes ¿tendrá esto que ver con la calidad del aromático? Que quede la pregunta en el aire; aunque la calidad se maneja en un rango y no en un solo punto, pues es imposible esto último, la calidad siempre fluctuará en un parámetro del rango permitido por los conocedores del ramo y las autoridades correspondientes.
En el ramo de la comercialización todos refieren a que disponen para el cliente el mejor café, se debería utilizar otros términos, pues el decir vendo el mejor café lastima los sentimientos de los competidores, ya que se ignora si en la realidad el de ellos es mucho mejor, siempre en la competencia debe estar presente la ética, la moral y el profesionalismo, es decir una competencia sana y de elevada honestidad que hermane a los comerciantes y empresarios, sería lo más correcto.
El excelente café debe de poseer, por ejemplo, buena acidez, cuerpo, aromas, resabio entre otras virtudes que detecta el buen consumidor. Claro está que una cosa es conseguir o lograr un café en óptimas condiciones para paladearlo y otra ser un buen consumidor, porque no todas las personas tienen el mismo paladar, es posible que un café que no reúne las condiciones esperadas les parezca agradable simplemente porque les gustó, esto también es importante, porque finalmente es el cliente el que determina con su gusto la preferencia por determinada marca de café.
En la actualidad está muy de moda el termino barista, persona con experiencia que se dedica en barras a la preparación de café, parece por momentos borrar a los catadores que manejan un refinado vocabulario acerca del café, que saben aspirar la fragancia del los granos tostados y molidos, los vapores que emergen al contacto del agua con el café; la sensación táctil al paladar, la acidez, un rasgo que distingue a un café con cierta finura, el regusto, es decir la sensación que queda en el paladar después de un sorbo de café. Los catadores usan la nomenclatura para la calidad: Estricta, Altura, Prima y Lavado, pues son personas inmersas en la esencia del café.
El párrafo anterior expresa una idea que más allá del gusto personal se debe tener un espíritu refinado para detectar y apreciar aquello que está bien logrado por la naturaleza y la mano del hombre. Premio estatal de periodismo. rafaelrojascolorado@yahoo.com.mx