
Sin fuegos pirotécnicos, sin reinas, ni princesas, será la edición de la fiesta de San Jerónimo 2026. Años de tradición y fiesta se van desvaneciendo poco a poco.

Fue el maestro Salvador Chama el promotor, con su entusiasmo año con año organizaba a las familias del pueblo para seleccionar a la Corte Real Infantil y Juvenil de San Jerónimo.
La Corte Real de Coatepec ha sido una tradición representa no solo el reconocimiento a las jóvenes, ellas eran las embajadoras de Coatepec, debían conocer sus bondades, para la promoción dentro y fuera de esta tierra.

Desde sus orígenes ser reinas también tenía representatividad, la primera reina representó a las limpiadoras de café y ganó con votos de a pe$o que se contabilizaban cada domingo en el parque, informando los cómputos hasta conocer a la nueva reina. Cada candidata defendía un proyecto con causa social. Al finalizar lo recaudado por cada candidata era devuelto para concretar sus proyectos. Esto se fue diluyendo al desparecer los hombres y mujeres que impulsaron esta tradición. Hoy ni proyectos, ni reinas.
San Jerónimo vive en el fervor de su gente, pasan los años y seguimos caminando en la procesión festejando en su honor entre porras, arcos, fiesta, aguardiente y aserrín. Hay riesgo, sí, el cual hay que minimizar cada vez más, fomentando el respeto, sensibilizando a los nuevos pobladores que llegan a Coatepec desconociendo los festejos, nadie los integra para hacer que esta fiesta patronal tenga larga vida dando seguridad a todos y todas.

En el marco de las festividades, anuncian eventos como el Festival Internacional de Arpas, el Jarochódromo, la Cabalgata San Jerónimo y no sé que tantas cosas más, sin duda son actividades bien posicionadas, que cada año acude más gente. Si el H. Ayuntamiento quiere de verdad apoyar el arte y la cultura en nuestras celebraciones que le meta dinero, y no hacer caravana con sombrero ajeno.
Para acabarla de amolar desprecia, una vez más a los medios locales, y hace su rueda de prensa en La Parroquía de Xalapa, sin ni siquiera invitarles un vaso de agua. Quiere hacer todo de gratis, y luego se quejan que no hay apoyo.
En fin, la eficacia de un gobierno no se mide por la cantidad de reglamentos aprobados en el papel, sino por la coherencia en su aplicación e inspección.
Por hoy hasta aquí.







