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Sáb, 1 ago

ENTRE LA DEMAGOGIA Y EL MIEDO COLECTIVO

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Pedro Peñaloza

“Se aferran a su parecer, no por verdadero sino por suyo”.
Agustín de Hipona

En Palacio Nacional presumen la disminución de los homicidios dolosos y la detención de 67 mil presuntos delincuentes. El gobierno más humanista celebra romper récords de gente en prisión. 

Estos demagogos e ilusionistas, amantes del derecho penal del enemigo, no logran comprender por qué, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública de 2026 (Envipe), 23 por ciento de las personas de 18 años y más en el país fueron víctimas de algún delito en 2025.

Un dato significativo: las entidades con las tasas más elevadas de víctimas de delitos fueron la Ciudad de México, con 34 mil 930 por cada 100 mil habitantes; el Estado de México, con 31 mil 889; y Puebla, con 26 mil 164. Los tres gobernados por Morena. Además, documenta la Envipe que los territorios que registraron las percepciones de inseguridad más altas fueron Estado de México, con 90 por ciento; Morelos, con 88.7 por ciento; y Tabasco, con 87.6 por ciento. Otra vez, gobernados por Morena.

Las cifras por “denuncia de delito” se mantienen en niveles preocupantes. De los 33.8 millones de ilícitos ocurridos en 2025 solo 9 por ciento fueron denunciados, aproximadamente tres millones. La llamada cifra negra es brutal. Es claro que se mantiene la desconfianza ciudadana en las instancias de procuración de justicia. Para ilustrar la crisis que la clase en el poder pretende ignorar, el fraude y la extorsión ya superan al robo y al asalto en el índice delictivo. En 2025, en conjunto, concentraron 43.9 por ciento de los 33.8 millones de delitos estimados en el país.

El triunfalismo del gobierno poco tiene que ver con las pesadillas que cotidianamente viven amplias franjas de la población. Un régimen que apuesta por el impacto mediático, el populismo punitivo y el militarismo como únicos argumentos para legitimar, suele evitar cambios estructurales en la demografía delictiva.

La radiografía del país muestra que están lejos de terminar las múltiples violencias. El gobierno se aferra a sus cifras maquilladas, en tanto, los grupos delincuenciales siguen reclutando jóvenes que no encuentran cabida ni en la educación ni en el mundo laboral. Continúan apareciendo fosas con restos humanos y los números de desaparecidos no cesan. Muchas son las pruebas para poder concluir que el país está sumido en una espiral de violencia, pero para el gobierno vamos muy bien y la gente está feliz. Dos mundos, uno creado por el demagógico discurso de los que ostentan el poder, y el otro, la realidad que viven millones de mexicanos. Esta es la izquierda verde olivo que padecemos.

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