RAFAEL ROJAS-PLUMAS COATEPEC
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DISCOS DAVID VELASCO

Por los años setenta tenía 18 años de edad, mi novia se llamaba Elena, la muchacha que se convertiría en mi esposa y compañera de toda la vida. Algunas Melodías que estaban en boga, “Te he prometido”, de Leo Dan, “Tú que me das”, interpretada por Carlos Lico, “Voy a pedirte de rodillas”, me parece que la cantaban “Los Fredys”, “Don t let me down” de los legendarios Beatles, El Órgano Melódico de Juan Torres estaba en boga y muchas más que nos llenaban de ilusión en aquella temprana juventud.

 

            Todavía se respiraba un aire provinciano, pero el progreso muy pronto aceleraría su ritmo. Las canciones y músicas de los artistas profesionales, los gravaban en discos de celuloide de alta duración, los distribuían en dos formatos, el de 33r/m que contenían diez canciones, cinco de cada lado y el de 45r/m que utilizaban de introducción al mercado y que únicamente tenía dos canciones, una por lado.

 

            Siempre estaba atento a los gustos de mi novia para comprar y concederle su disco con la canción favorita. Cierta ocasión le regalé un disco sencillo de Armando Manzanero, “Somos novios”, Elena, con hilos de tejer de colores formó mi nombre y lo acomodó de forma diagonal en la portada que venía protegida de papel parecido al nailon. A veces íbamos a Xalapa, visitábamos la “Discoteca David Velasco” que se ubicaba en la calle de Rafael Lucio, curioseábamos la variedad de discos con sus vistosas portadas de cartón con fotografías llamativas de los artistas. Cuando nos gustaba alguna canción, le solicitábamos a la persona encargada que deseábamos probarlo. Recuerdo bien que había varias cabinas junto a la pared de lado derecho tomando como referencia entrando a la tienda. Cada cabina tenía toca disco, colocábamos el disco y comenzaba a girar, al contacto con la aguja emitía las canciones, o la música si lo que elegíamos era instrumental. Nos tomábamos de la mano y apreciábamos el color negro y el aroma del material con el que estaban diseñados los discos, en el centro variaban los colores según las casas que los editaban, “Orfeón”, “Melody” “RCA Víctor”, “Perleer” entre otras marcas, el recuerdo de esos momentos me acerca el paisaje de nuestra provincia y de ese noviazgo que se convirtió en matrimonio.

 

            Disfruté mucho comprando discos para mí y para mi novia, mi colección fue muy variada, sobre todo de los Beatles y Alberto Cortez. Fueron momentos de aquella temprana adolescencia que ya no volverá, porque se quedó en el tiempo que le correspondió existir. Los años son como hojas que dan vuelta y nos van mostrando nuevos caminos, pero a la vez, nos van haciendo más viejos.

 

rafaelrojascolorado@yahoo.com.mx