EL COATEPEC DE “NO TENGO MIEDO”


La reciente miniserie No tengo miedo, estrenada esta semana en Netflix, ha comenzado a cautivar a la audiencia no solo por su trama, que desgarra la inocencia infantil con una verdad incómoda.

Más allá de la crudeza del relato, esta producción se ha convertido en un tributo visual a la región montañosa de Veracruz. El director jarocho, Ernesto Contreras, no eligió simples locaciones; se sumergió en la esencia viva de nuestro hogar. Coatepec, Xico, Teocelo, Las Vigas y Pacho Nuevo, prestaron sus fincas, haciendas, paisajes, arquitectura tradicional y neblina característica para envolver la historia en un manto perpetuo de misterio y nostalgia.

Fue emocionante ver cómo nuestra región se convertía en el epicentro de esta narrativa. Sin embargo, detrás de la belleza del paisaje, la serie se atreve a reflejar una realidad social profunda. La producción pone sobre la mesa el impacto devastador de la roya en los cafetales, un problema que ha provocado la pérdida de cultivos, dejando a cientos de pobladores sin sustento. Es este vacío el que a menudo empuja a muchos a la difícil decisión de emigrar en busca de oportunidades, mientras que otros, atrapados por la falta de futuro, terminan siendo arrastrados hacia el camino de la delincuencia.

La serie ambientada en el lejano 1986, un año de oro para el país en el que fuimos sede del Mundial, cuarenta años después albergamos otra Copa del Mundo y sin embargo, hay que preguntarnos: ¿Se han solucionado estas problemáticas?
La respuesta, lamentablemente, sigue siendo un no. Por más que el café vuelva a florecer en nuestras laderas, las raíces del abandono siguen enterradas en el mismo sitio. Usted amable lector, ¿qué opinan? Será que, cuando volvamos a albergar otra competencia de esta magnitud, ¿estas situaciones por fin habrán cambiado? o ¿seguiremos tropezando con la misma piedra?
Al final, nos deja una sensación agridulce, el orgullo de ver nuestra bendita tierra brillar ante el mundo, y la urgencia de atender las heridas que, a pesar del tiempo, siguen marcando nuestra realidad.
Por hoy hasta aquí.