Especial

El regreso del crucero mortal

Comparte

Por Sergio González Levet

 

 

 

El 18 de febrero de 2016 hablé en este espacio sobre el peligroso crucero que está para acceder a Las Trancas, si viene usted de Veracruz. Y puse lo siguiente:

“Si usted quiere entrar desde ahí a Las Trancas, tiene que encomendarse a San Francisco (el de Asís, que dicen es muy milagroso, o el de Sales, que también es cumplidor, y en una de ésas hasta al tocayo moderno de esos dos, el propio Papa, que ya hizo su primer milagro en México, pues dicen que una niña a la que tocó con sus manos se curó milagrosamente de cáncer; habrá que ver). Y tiene que encomendarse a tan poderosos intermediarios ante la divinidad porque es un juego de la fortuna cruzar el carril contrario, con un ángulo que nos pone de frente a los vehículos que vienen a alta velocidad (para ellos es de bajada, cuando nuestros autos tienen que hacer el esfuerzo de remontar la pendiente hacia arriba).

“Antes de que ocurra una desgracia mayor, antes de que vayan a tapar el pozo una vez ahogado el niño, antes de que un camión se pase a traer a un automóvil que puede ir con niños o señoras, urge un semáforo que contenga las prisas de los choferes que piensan que ya entraron a la carretera, y bajan a toda velocidad sin imaginar que hay una trampa adelante, oculta por una curva.

“Bueno, un semáforo sería bueno, y un puente sería ideal, pero eso mejor lo dejamos para más después”.

Hace una semana más o menos, las autoridades viales dieron señales de existencia y se ocuparon del famoso crucero (no porque yo haya escrito esa columna en febrero, conste que no soy de los que presumen que sus escritos tienen repercusiones en las altas esferas, porque después de tantos años de ejercer este noble oficio me di cuenta de que a los políticos finalmente les vale sorbete lo que publicamos los periodistas, siempre y cuando no afecte directamente a su persona o a su bolsillo). ¡Pero lo hicieron mal!

No sé a qué mentecato (mentis captus, que tiene la mente atrapada o capturada) se le ocurrió como una solución genial quitar la vuelta en U, con lo que consiguió lo siguiente: a) dejar igual el peligro de un choque de frente, pues no hay ningún señalamiento o tope de reducción de velocidad para los autos que vienen bajando; b) obligar a los vehículos que pretenden tomar la carretera hacia el Puerto a que se metan al tráfico insondable de Las Trancas, para que entren a la autopista hasta el crucero en donde está la Fuerza Civil.

Obvio, los ciudadanos han respondido de la manera en que están acostumbrados por la falta de autoridad: no haciendo caso a la señalización de Tránsito, y como ahí nunca hay un agente y menos una patrulla, pues ni quien sufra o se acongoje.

Digo yo: tan fácil que era haber puesto un semáforo, que además permitiría una circulación más segura y fluida.

¿O tendrá que entrar el Presidente Municipal de Xalapa a arreglar este otro problema que no le toca a él?

sglevet@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *