Pedro Peñaloza

La apuesta por lo inmediato

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Pedro Peñaloza

 

“Los políticos son iguales en todas partes.

Prometen construir un puente incluso donde no hay un río”.

Nikita Krushov.

 

1. El faraón reaparece en Michoacán. Si alguien tenía dudas de la extinción de los ritos y ceremonias priístas, después del evento en Morelia, en donde Peña Nieto decidió incluir al pleno de su gabinete, todo indica que el «nuevo PRI» es un buen eslogan, pero su ADN es insustituible, y no podía ser de otra manera. El presidencialismo sacerdotal es el punto de encuentro entre la orfandad política y el seguidismo acrítico.

La ceremonia de ungimiento del Tlatoani tardío, rodeado de incondicionales y de aplausos exagerados, fueron planificados para que los incautos y los ingenuos funcionales «sintieran» la ostentosa presencia del Estado, representado por un puñado de burócratas de alto nivel acarreados y convidados de piedra. Esta simbología resulta ociosa y estéril; sin embargo, la escenografía buscaba exorcizar la incapacidad de un gobierno para encarar desafíos multisistémicos. ¡Patético!

2. Billetazos que obnubilan. El inquilino de Los Pinos levantó el tono de voz y anunció el monto destinado a distintos proyectos para Michoacán. 45 mil millones de pesos durante este año. Este hecho debe ser visto con anteojos críticos y no efectistas. Veamos: hemos insistido desde esta tribuna acerca de la necesidad de que la administración federal informe ¿de dónde está obteniendo los recursos para la entidad? Nadie ha respondido y los diputados que deberían cuidar el uso del dinero público están ensimismados en sus ombligos y en la frivolidad cotidiana. Reiteramos: el joven imberbe tiene que dar cuentas acerca de la cantidad anunciada. ¿De qué partida se movieron los 45 mil millones? ¿Habrá algún legislador con elemental cuidado y hasta decencia que levante su voz para cuestionar este discrecional manejo de recursos?

3. Una ecuación local con requerimiento nacional. El ciudadano Osorio Chong, encargado del despacho de Bucareli, nos ha deleitado -como suele hacerlo- con otra frase estupenda y ejemplificativa de la dimensión del grupo peñista. Recordémosla: «lo que hoy ocurre en Michoacán no se gestó de ninguna manera en semanas o meses. Va más allá. Es producto del deterioro social. Se descuidaron factores para la convivencia y los resultados están a la vista…» ¡Recorcholis! La sentencia de Osorio tiene un serio problema de coherencia. Si el funcionario de marras nos dice que el problema michoacano «…no se gestó de ninguna manera en semanas o meses…» ¿por qué razón no se propuso alguna partida en el presupuesto de Egresos de la Federación para encarar ese deterioro añejo? La respuesta es muy sencilla: el gobierno priísta no tiene la menor idea para trabajar en los vectores de la Prevención Social y simplemente está lanzando tardíos disparos en la obscuridad. En esas condiciones también están en Guerrero, Oaxaca y Chiapas. ¿Sólo faltan las autodefensas?

4. La promesa transexenal de Peña. Reconozcamos que el titular del Ejecutivo, también resulta ser un personaje con capacidad para socializar ocurrencias; si no, rescatemos parte de su pieza oratoria: «…el gobierno federal permanecerá en esta entidad el tiempo que sea necesario y se quedará aquí, hasta que las autoridades locales tengan la solidez institucional para orientar y asegurar el desarrollo integral del estado…» ¡Caramba! Si nos atenemos al deterioro institucional, social, económico y cultural de Michoacán, tendremos la sombra del Gobierno federal, al menos, 20 años, claro, si hablamos de la auténtica reingeniería estatal y la profunda y trascendente recomposición del tejido social. Así que el joven presidente ya comprometió a sus sucesores. ¿Se refería a esta visión?

pedropenaloza@yahoo.com

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