ARS MATRIMONIOS(2)
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Caminando por el atrio de la parroquia de san Jerónimo, me llamó la atención un grupo de mujeres que, con afán, freían garnachas en los anafres, vi tamales en las tamaleras, tostadas, molotes, pambazos, y, entre otros antojos, aguas frescas de sabores en sus vitroleros, atole, sin faltar la clásica Coca Cola. Hombres, con mucho entusiasmo, atendiendo los pedidos y sirviendo a los comensales esos exquisitos sabores mexicanos. En sí un folclor que trasporta hacia épocas pasadas. Una mañana acariciada por el soplo del viento. La inquietud y curiosidad me hizo acercarme a Héctor Andrade y a José Luis, brevemente me explicaron lo que significan estas ventas de fin de semana.

            Existe un movimiento familiar católico, el cual está constituido por jóvenes, personas de diversas edades, pues el movimiento tiene la responsabilidad de ser sustentable para apoyar retiros, eventos culturales, movimientos de carisma; compras de uniformes para la membresía, apoyos a madres solteras entre otras necesidades.

            Existe un grupo: “Madres Responsables”, a estas mujeres, en primer lugar, se les brinda ayuda espiritual, sanar el alma y sentirse gradualmente libres de estrés que les complique la vida. Se les pondera y capacita para valerse por sí mismas. Se les brinda apoyo Psicológico, hasta que logren armonizar su vida espiritual con la misma realidad. Sí duda es una manera de rescatar a quienes viven angustiadas y con incertidumbre entre otros males, con estas sesiones vuelven a renacer y a sentir amor por la vida para seguir luchando en su diaria existencia.

            Existen tres grupos: San Jerónimo, La virgen de los Dolores y San José. El señor Juan Luis y su esposa Elizabeth Lozada, apoyan en la parroquia de San Jerónimo; Gustavo y María de los Ángeles, la parroquia de Dolores. En la de San José, Laura y Martín. La venta de antojitos es para apoyar a las necesidades de los 31 grupos parroquiales,

            Juan Luis y Héctor Andrade, siempre colaborando en esta noble causa, invitan a la población a sumarse a estos movimientos de la iglesia en beneficio propio y de sus familiares, también a que paladeen esta comida mexicana, pues indirectamente están apoyando las necesidades de quienes las necesitan. Las buenas acciones siempre son retribuidas, es la mano de Dios o es la vida, pero lo que se da se recibe dejando paz interior.

            Observar la venta de antojitos en el atrio de iglesia de San Jerónimo, siempre roba un suspiro porque nos regala un halo de una provincia que ya se marchó hace mucho tiempo, y que, gracias a esta venta de fin de semana, parece que la volvemos hacer presente.

            En la quietud matinal de un domingo acompañado del soplo del viento, después de escuchar misa y agradecer a Dios por un día más de vida, siempre será grato paladear los antojitos que en el atrio se preparan.

rafaelrojascolorado@yahoo.com.mx