DestacadoPlano Indeleble

Otro inicio

Comparte

 

 

 

 

Por Yuzzel Alcántara

 

Su escritorio añejo de madera hundido en periódicos, su sillón giratorio vino crujiendo, el teléfono timbrando, un otoño anaranjado y terroso pintando el muro del fondo, la fotografía de mi abuelo desbordando nostalgia, raídos sombreros de palma colgando de un perchero, los rincones de las ventanas ennegrecidos con polvo enmohecido, adentro; afuera, el chorro de la pileta borboteando imparable, el aire impregnado de bugambilia, los cuchicheos de los comensales colándose por la puerta entreabierta, y él allí sentado con su copete grisáceo recién endurecido con gel, con su perfume como su voz –autoritaria y candente, susceptible al furor, al grito potente de fuerza lesiva pero embelesante– desprendiéndose del auricular del teléfono que acababa de colgar. Su puño, su pluma y su letra. Volteó, me miró con las rodillas raspadas bajo mis bobos shorts naranja. Me dijo, Joaquín, mi padre: “Chiquitilla inquieta, aunque arda no dejes de correr, porque entonces la vida correrá de ti”.

Y no lo he hecho, y lo seguiré haciendo aquí, en éste que era su espacio: corriendo no detrás de respuestas sino detrás de nuevas preguntas: los qué, los cómo y los para qué del vértigo que acusa la existencia humana. Del ruido del silencio y del silencio que se ha quedado sin ruido; de todo lo que olvidamos a diario y del diario recuerdo de lo que resiste ser olvidado; de la realidad que creemos ver y lo real de aquello que ya no vemos; de Coatepec, de su olor a café y a tierra mojada, de cómo ha cambiado, y sigue siendo el mismo. Del Plano Indeleble que somos: una suma de memorias con coordenadas, con un tiempo y un espacio y con una latitud y longitud de intensidad… De lo raro que resulta todo esto, dice Carmen Martín Gaite, escritora española: “Lo raro es vivir. Que estemos aquí sentados, que hablemos y se nos oiga (…) que nos alimente el aire y a otros ya no, que según el antojo de las vísceras nos den ganas de hacer una cosa o la contraria y que de esas ganas dependa a lo mejor el destino, es mucho a la vez, tú, no se abarca, y lo más raro es que lo encontramos normal”.

 

Me presento, soy Yuzzel Alcántara, y escribiré cada quince días, en la página de este diario.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *