El Valor de Nuestra Gente

Tiempo de reflexión

Comparte

Linda Rubi Martínez Díaz

 

 

Hola amigos lectores, les saludo con el cariño de siempre. La  semana Santa fue la última semana de Cristo en la tierra. Durante esta semana, en especial los últimos tres días jueves, viernes y sábado por la noche, se conmemora la muerte y la pasión de Cristo que son parte esencial de la fe cristiana. Para llegar a este punto se tuvieron 40 días de preparación durante la Cuaresma.

La Semana Santa es el momento litúrgico más intenso de todo el año. Sin embargo, para muchas personas se ha convertido sólo en una ocasión de descanso y diversión. Se olvidan de lo esencial que consiste en dedicar a la oración y la reflexión en los misterios de la Pasión y Muerte de Jesús para aprovechar todas las gracias que esto nos trae. Como por ejemplo el verdadero significado de la Cruz. En ocasiones los seres humanos nos imponemos unos a otros por maldad, ocio, discriminación, marginación, maltrato, cruces que son sufridas y no de vida. Nosotros tenemos que luchar para erradicar todas las cruces que son resultado de nuestro egoísmo.

Si logramos entender el sentido de la cruz de Cristo, vamos a entender por qué su cruz y sufrimiento triunfaron sobre la maldad. Su cruz fue una cruz para servir y para dar la vida.

En este periodo debemos reflexionar sobre el sacrificio que Cristo hizo por nosotros y orar para aprovechar todas las bendiciones que nos trae. Permitamos abrir nuestros corazones para así fortalecer las relaciones sociales, para dar un espacio a nuestros familiares y amigos. Los invito a reconciliarnos con Dios y que pidamos perdón de las cosas que hacemos mal, que tratemos de enmendar el rumbo de nuestra vida, ya que vivir la Semana Santa es vivirla dándole el lugar primero a Dios  y participar en las celebraciones propias de este tiempo litúrgico.

Amigos lectores, les deseo que pasen un buen fin de semana en la compañía de los suyos. Aprovechemos el tiempo que se nos presenta para ejemplificar la vida de quien se ofreció para la salvación de nuestra alma. Es tiempo de ceder una parte de nosotros hacia los demás, de practicar el amor desinteresado a nuestro prójimo, de ayudar a quienes más lo necesitan. Y sobre todo de plantearse este actuar como forma de vida, concluyendo junto con nuestra comunidad la creación originaria del Señor.

Nos leemos la próxima, que Dios los bendiga.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *