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Por Rafael Rojas Colorado

            En lo que va del mundial de la FIFA si a porteros nos referimos, claro que muchos han demostrados su valía bajo los tres palos, algunos muy espectaculares, aunque a la mayoría se le ve faltos de seguridad al soltar con frecuencia el balón ¿será que el futbol ha cambiado? Estas acciones acercan la presencia de arqueros muy seguros de lejanos años pero que no se borran de la mente humana, como el cuate Calderón, los maestros Antonio Mota y Carbajal, Francisco “Paco” Castrejón, el “Wama” Rafael Puente, Ricardo Vásquez del Mercado entre otros, mas. Dirá el lector que esos tiempos ya sucedieron, pero se les recuerda con admiración por las imborrables actuaciones que dejaron al aficionado en cada partido que participaban.

            Sin embargo, el mundo despertó en este mundial 2026, cuando vieron salir a la cancha a la escuadra de Cabo Verde, el portero Josimar José Évora Días era un jugador más del que nadie se preocupaba, hasta que los primero disparos, las primeras ráfagas, los fuertes cañonazos amenazaban con romperle las redes; lo que hizo Vonzinha, no fue otra cosa que poner atención y concentrarse en la responsabilidad que le encomendaron los directivos del equipo, vigilar el balón, ver por que lados lo paseaban y al llegar amenazante hacia su marco, solo lo sujeto, o se estiró cual largo es para alejarlo del peligro, es decir se concretó a cumplir bien su trabajo, pues es un hombre que las huellas de su rostro cuentan una historia.

            Vozinha, el niño que creció con sus abuelos, así lo dicto la vida, deambuló por muchos caminos y países en busca de un anhelo, la vida fue su mejor maestra, no se desvió se inclinó por el deporte y debutó en la primera división, un sueño que se le tornó muy largo, pero, finalmente, su actuación como cancerbero, portero de los infiernos le sacó la casta, el talento y, sobre todo, se ganó la admiración de la afición que lo vio jugar en vivo y los millones de aficionados a través de la pantalla chica. Es un héroe deportivo, los tiros de España no le hicieron daño, Uruguay perforó su meta con dos goles, pero Arabia se quedó con deseos de causarle daño. En la siguiente fase, frente a los argentinos, sabía de Lionel Messi, se dio el lujo de taparle varios disparos, hasta que, finalmente, lo doblegó, el número diez de Argentina, ya se notaba nervioso, pues agotaba recursos técnicos, pero frente a él estaba un verdadero portero de los infiernos, es decir todo un profesional de la portería.

            Para Cabo Verde terminó el torneo, pero no se van derrotados, demostraron la dignidad deportiva y de seres humanos, lucharon como verdaderos guerreros del balompié representado con honestidad a su patria, pues le proporcionaba seguridad su arquero Josimar José Évora Dias, al que los estadios coreaban desde lo más profundo del alma su nombre, “Vonzinha”. Este nombre queda esculpido en el corazón del aficionado que disfrutaron el mundial 2026, y aunque no fue campeón nuestro héroe, fue un vencedor de sí mismo, a sus cuarenta años de edad lo logró demostrando que siempre existe un día para romper las limitaciones. Premio estatal de periodismo. rafaelrojascolorado@yahoo.com.mx