CUENTAS CLARAS…


Donde la poesía se torna en prosa contable es en el palacio municipal. El alcalde Nacho Luna anunció con entusiasmo en su “mañanera” el éxito de la Feria Nacional del Café Coatepec 2026, más de 90 mil asistentes y utilidades cercanas a los 6 millones de pesos. Un aplauso por las cifras alegres, pero la ciudadanía, con justa razón, ha comenzado a solicitar el desglose de los números.
La petición al alcalde es que se haga público el corte de caja, como debe hacerse, cuánto se gastó, en qué, y a quién se pagó. A dónde van a parar las utilidades. E “informe”, no solo con palabras al vacío que le quitan formalidad, y lo peor, credibilidad.
Ciudadanos advierten que los cobros no fueron solo por el stand de 3 x 3, también cobraron a los de afuera que ocuparon sus propiedades para vender, unos llegaron a pagar hasta 20 mil pesotes, los de los estacionamientos también les cargaron la mano y así por el estilo.
La transparencia no es una concesión graciosa, sino el pilar de la confianza pública, para que el ciudadano pague sus impuestos con gusto, necesita ver con claridad el mapa del dinero.
A fin de cuentas, gobernar es como hacer un buen café de nuestra tierra, se requiere un filtrado perfecto para que el resultado sea limpio y sin residuos sospechosos. Confiamos en que la autoridad municipal nos presentará pronto el corte de caja bien detallado. Después de todo, sería una verdadera lástima descubrir que, tras tanta fiesta y algarabía, las matemáticas de la feria terminen siendo como los fantasmas de las redes sociales. Muy mencionadas por todos, pero completamente imposibles de ver en la realidad.
Es verdad que el descontento suele canalizarse a través del cómodo anonimato de las redes sociales por temor a las represalias (un síntoma triste de los tiempos que corren), pero las voces que llegan a esta redacción coinciden en lo mismo, las palabras se las lleva el viento, pero el papelito habla.
Nos hace falta un pueblo organizado, una sociedad civil fuerte autónoma, unida (no solo asociaciones en tiempos de campaña) que organice una Contraloría Social, que trabaje en la vigilancia de los recursos y acciones públicas, si no queremos seguir caminando sin rumbo.
.
Tal vez al alcalde no le han dado toda la información. Lo vimos muy entusiasmado en la feria, en los conciertos tomándose su nieve servida en cucurucho y eso, tal vez, lo tiene distraído.
UNA VIDA ENTREGADA A LA DOCENCIA
Coatepec es un municipio que se ha distinguido por buenos docentes a lo largo de su historia, nos faltaría espacio para hablar de todos ellos, seguramente estimado lector recordará alguno que le haya dejado profunda huella con su ejemplo y vocación.
La dicha de enseñar a leer, sumar, multiplicar, a pensar, es una tarea de vocación que solo algunos la disfrutan.
Viene a mi mente, mi abuelo Laurencio Polanco Munuera, como no recordar a Adolfo L. Sosa, Efrén Ramírez, Antonio Hernández Malpica, Enrique Castellanos, Dolores Durán, Joaquín Ramírez Cabañas, Bertha Hernández, Consuelo Contreras, “Yuyi” Morales, Fermín Cuevas, Consuelo Mijares, Guillermo Alarcón, Consuelo Ramírez, Felicidad Tapia Peredo, al gran maestro José Moreno Guzmán, entre otros.
Eran otros tiempos cuando los docentes trabajan fuera del aula preparando material didáctico, acudiendo a casas de alumnos para conocer el medioambiente donde se desarrollaban, buscando estrategias para impulsar a los jóvenes. “Una ocasión una niña de puro diez, inteligente, atenta, buena compañera se ganó el honor de llevar la bandera en la escolta, pero sus padres no le dieron permiso. Y ahí voy a su casa para hablar con los ellos. Los escuché mientras su hija en un rincón nos veía de reojo con la mirada al piso.

Muy autoritarios dijeron que ella no participaría porque su religión se lo impedía”, cuenta la maestra Paz Monzón Polanco, emocionada con sus recuerdos, prosiguió la anécdota. “Mi respuesta fue firme y clara. Ella se ganó con su esfuerzo y dedicación la distinción de ser abanderada, es un honor portar el lábaro patrio, además de un deber como estudiante. El lunes la espero con su uniforme limpio y bien peinada, sí no acude, la repruebo, dije. Y me despedí.
El lunes la niña llegó contenta y orgullosa lideró la escolta. Su sonrisa no la olvido, era un gesto de empoderamiento que en aquellos tiempos machistas era cvasi imposible visualizar. En el patio caminaba erguida, con la cara en alto mostrando orgullosa nuestra bandera”. Hoy estoy orgullosa de ella y tantas otras que desfilaron en las aulas en mis 40 años en el magisterio,
“Si volviera a nacer sería maestra. Como estudiante y docente viví lo mejor”. finalizó mi querida tía Paz.
Esta escena retrata al magisterio que muchos conocimos y hoy extrañamos. Hacen falta hombres y mujeres con vocación en su labor pedagógica para enfrentar los retos de la educación nacional. Porque todavía hay rezagos, necesitamos luchar por escuelas dignas, docentes bien preparados, mejor pagados y que los sindicatos no sigan siendo cotos de poder, ni sus mecanismos de luchas sean por intereses de pseudo líderes.
POSTALES DE LA ESPERANZA
Afortunadamente, el espíritu de nuestra tierra sabe florecer a pesar de los pesares. Caminar hoy por el parque Miguel Hidalgo o la Unidad Deportiva, sin más prisa que la de contemplar, es entregarse al espectáculo silvestre de la Flor de Mayo. Adornando los centenarios macetones y los jardines locales, estas orquídeas regresan puntuales cada año como un bálsamo para el alma. Son postales de una belleza serena que nos invitan, con sutil elegancia, a ser mejores personas.

Tal vez algún día, el entorno social imite la nobleza de la naturaleza.
Por hoy hasta aquí.